8 feb 2012

Las gotas de lluvia


Liseo González

“Y la sombra que avanza, avanza, avanza,
parece, con su trágica envoltura,
el alma ingente, plena de amargura,
de los que han de morir sin esperanza…”
(Fragmento del poema Idilio Salvaje de Manuel José Othón)

Despegaba el alba, y en el pueblo comenzaba a esclarecer. El frío de la mañana se restregaba en la cara y en las manos con un ímpetu violento. El ruido de los animales anunciaba el comienzo del día: gorjeos, mugidos, cacareos y berreos hacían eco por todas partes. El suave viento levantaba la árida tierra, llenando todo de un polvo amarillento, pegajoso, casi opaco, que se advertía por todas partes.  

Después de medio alimentar a sus flacos animales, Martín emprendió el trayecto hacia sus tierras en las afueras del pueblo. Martín era un hombre falto de carnes, de ojos profundos y marchitos, y de una piel morena ajada por el desierto; caminaba sin distracciones, pero siempre soltando los fraternales buenos días. Él, al igual que otros campesinos, a tempranas horas del día emprendía el mismo camino, con la única esperanza de poder cultivar sus parcelas y cosechar algo.  

Luego de caminar unos minutos, se observaba el pueblecito que se había quedado atrás y la cúpula de la iglesia que se levantaba solitaria sobre la llanura. El llano, con sus casas de adobe, su iglesia, sus ausentes sombras de los árboles, sus parcos jardines y aquellos habitantes caminando con pesaroso andar, absortos siempre en sus profundos pensamientos, era lo que llenaba aquel paisaje.

La laguna, o lo quedaba de ella, era el rostro más fiel del presente cataclismo. El espacio que ocupaba durante los días lluviosos, seguía esperando desesperadamente las primeras gotas. Los campesinos, al cruzar el puente, no hacían más que lanzarle amargas miradas y continuar su camino. Esta desolada tierra que por esta temporada era próspera y fértil, ahora se mostraba renuente. Los hombres del campo la trabajaban con afán e insistencia, tratando de arrancarle vida, pero la tierra seca, simplemente se negaba.

Dejaban su labor recién entraba la tarde. En su trayecto de vuelta al pueblo, y apunto de ocultarse el sol, se veían las sombras largas que caminaban buscando el camino y avanzaban hasta perderse entre aquellas casas de tierra.

Una de aquellas sombras era Martín, que venía extenuado del trabajo y bebía agua afanosamente, nunca el agua le había sabido tan amarga como en esos días. Caminaba por las calles del pueblo con la misma pregunta en la mirada que los demás “¿Qué está pasando?”, y con esa misma mirada se respondían. Nadie sabía la respuesta. Era cuestión de esperar, esperar las primeras gotas de lluvia, que siempre llegaban antes que las ayudas, y que ahora eran gotas de vida; esa vida que traía el trabajo a las parcelas y arrancaba, parcialmente, las tristezas de los rostros. 

Martín era la última sombra en el camino, que se alargaba y alargaba al tiempo que avanzaba, hasta que se perdió en una de esas casas de tierra.

Necesidad

II
Realidad
Por Dédalo de la Fuente

Cuando se  rompe con la rutina que se lleva a diario, observas con más atención la realidad que vives, y la materia gris empieza a trabajar creando un dédalo de conjeturas a veces coherentes y muchas tantas absurdas. Podemos partir del hecho, de que el pensamiento del hombre es el reflejo de las condiciones sociales en las que vive, por ejemplo: no se piensa lo mismo en los arrabales del oriente de la ciudad que en un la zona residencial de Polanco.

De aquí que Alejandro estuviera meditabundo por la mañana, se preguntaba por qué si había trabajado con disciplina y esmero no podía disfrutar de una vida placentera como aquellas familias que a diario veía en los comerciales de televisión. Y con este pensamiento llegaba a la conclusión de que no había podido progresar o bien porque no tenia un buen trabajo o porque había algo mas de fondo que él no podía explicarse.
-¿Te das cuenta Michel? – preguntaba Alejandro, mirando hacia el otro lado de la calle- lo único que hacemos es trabajar y no salimos de pobres.
-¿De que hablas? – contestó Michel con simpleza-.
-Mira ¿Qué es lo que ves?
-Pues negocios, un parque y  gente disfrutando del día.
-Creo que no logras observar mas allá de lo que miran tus ojos.
-No entiendo, explícate.
-Vamos a sentarnos en aquel parque, ahí te explico, además, ya estoy harto de no encontrar trabajo.
Caminaron rumbo a la Alameda Central, y bajo la sombra de un laurel frondoso de la India, se dispusieron a tomar asiento en una de esas típicas bancas metálicas de color verdoso.
-¡Pon atención!- sentenció  Alejandro con un aspecto serio- hace mucho tiempo mi padre gozaba si no de un buen empleo, por lo menos garantizaba el gasto de la semana y le alcanzaba para llevarnos a comer a las fondas de Pino Suarez, que en ese entonces era un gran lujo para nosotros. Yo desde niño, siempre observaba en la televisión (sobre todo en las novelas juveniles) que la vida era fácil, pues a todas horas pasaban programas donde las familias eran felices, tenían dinero, y si había un personaje pobre, siempre terminaba casándose con el personaje rico del melodrama, de tal manera que al final de todo, uno siempre era feliz. Creces con esta idea, y lo único que quieres es vivir como en los programas de televisión. Un día despiertas y te das cuenta que tu padre ya no puede trabajar, que tienes que abandonar tus estudios y tus ilusiones, para mantener a tu familia y es ahí cuando de una bofetada la realidad te pone en tu lugar.
-¿Y eso que tiene que ver con la pregunta que me hiciste? -Mirando con demasiada atención preguntaba Michel-.
-Observa a aquellas familias opulentas que ves entrando a Bellas Artes, son iguales a nosotros, y ellos no carecen de nada, viven en buenas casas, tienen autos, sus hijos estudian en los mejores colegios de la ciudad y sobre todo nunca les falta la comida en la mesa, y ¿sabes por qué? Porque ellos son dueños de las fabricas donde trabajamos, dueños de grandes empresas pero sobre todo dueños de grandes capitales. La pregunta es ¿Por qué si trabajamos con mucho esmero no podemos tener una vida como ellos? Más bien es todo lo contrario. Vives a 4 horas de la ciudad, porque las grandes constructoras han comprado todos los terrenos disponibles en la capital para hacer sus zonas habitacionales y vivir en esas casas tiene un alto costo que con nuestro mísero salario no alcanzaría para cubrir el pago de una de esas casas ni trabajando 60 años seguidos, y lo peor de todo es que parecen pichonearas.
-Jajajaja tienes razón.
-Como tu hogar esta retirado tienes que levantarte todas las mañanas muy temprano para  tomar el primer transporte colectivo y así poder llegar puntual a tu trabajo. Vez a la misma gente todos los días, sus rostros cabizbajos por la monotonía de la vida, y solo de ves en cuando alguien sonríe para ocultar su malestar de lo lleno que va el metro a las siete de la mañana. Llegas a tu trabajo, te  instalas en tu puesto y empiezas a hacer movimientos que se han convertido mecánicos con el paso del tiempo, y después de 10 horas de trabajo llega ese sonido chillante de la chicharra que sirve de consuelo, pues sabes que ha culminado una jornada más de trabajo. Limpias tu rostro del sudor producido todo el día y te dispones a recorrer el mismo camino por donde llegaste, e incluso, en muchas ocasiones encuentras a la misma gente con que saliste por la mañana. Llegas a tu hogar y prendes esa aparato que mi padre le ha denominado “la caja idiota”. Tomas un baño, cenas las comida que tu madre o tu mujer preparó con los 50 pesos que dejaste para el día, y fatigado te retiras a tu cama a mirar el noticiero y perderte en el más profundo sueño.
-Creo que empiezo a entenderte, pero como dice mi madre, nos tocó ser pobres y así viviremos.
-Lo mismo dice mi padre. Pero ¿sabes que es lo más triste?
-¿Qué?
-Que eso que llamamos hogar solo nos sirve como dormitorio para llegar a descansar después de una larga jornada de trabajo.
-Creo que te afecto perder tu empleo, estas muy filosofo el día de hoy.  Yo digo que nos vayamos a nuestras casas, de todas formas, ya pasan de las cuatro y empieza hacer frio.
-Lo siento, no era mi intención, sin darme cuenta ha pasado el tiempo muy rápido. Pero aun sigo pensando ¿Por qué?
-Mira Alejandro, yo te recomiendo que llegues a tu casa, comas bien, te des un buen baño y te vas a ver a tu novia. Aquella persona que realmente es el amor de tu vida siempre termina por alegrarte el día sin necesidad de que le cuentes tus penas.
-Creo que no es mala idea. Iré a ver a Wilmaneli aunque de un tiempo para acá, ha estado medio rara.

Aquel día que por la mañana era radiante y que incitaba a las almas a vivir un día de verano empezaba a nublarse, el frio se intensificaba con los pequeños vientos que soplaban hacia el sur, y sin más que hacer, partieron a sus casas aquellos dos desempleados.

Más leyes y menos justicia para los pobres


Por: Ricardo Flores Rioblanco


El pasado 5 de febrero, se celebró en Querétaro la conmemoración  del  XCV aniversario de la Constitución Política Mexicana, promulgada en 1917. Logro del pueblo mexicano tras luchar en una sangrienta revolución; las leyes más revolucionarias de la constitución del 17, fueron  sus principales reclamos y causas de lucha. 

Se sabe que Venustiano Carranza no era tan radical en sus ideas, en el fondo, era un defensor de los hacendados, de donde provenía. Por ejemplo, Carranza luchó abiertamente contra los convencionistas durante la Convención de Aguascalientes de 1914, en la cual, el pueblo representado principalmente por Francisco Villa y Emiliano Zapata, pedía el reparto de las tierras y reformas sociales que permitiesen el desarrollo social. Una vez tomada la capital del  país por las fuerzas villitas y zapatistas, y ante el auge que tomaba la lucha armada, Carranza se vio obligado a actuar contra su convicción realizando reformas agrarias, al mismo tiempo que realizaba un pacto con la Casa Mundial del Obrero, de esta manera Carranza obtuvo la fuerza necesaria para hacer frente a los ejércitos revolucionarios y arrebatar banderas a los mismos.       

Fueron las necesidades más sentidas del pueblo pobre las que hicieron posible que de la revolución emanasen leyes como la educación gratuita, el derecho a una vivienda digna, el derecho a realizar asambleas o manifestarse libremente ante las autoridades en caso de descontento, entre otras.  Después vino la reforma más importante de nuestra historia postrevolucionaria, que fue la nacionalización del petróleo. 

Y ahora, la clase política mexicana quiere reformar nuestra constitución, sin tomar en cuenta que esa no es la principal necesidad ni reclamo del pueblo mexicano, y se abstienen de darlo a conocer a los trabajadores, vía una campaña mediática sin precedentes en nuestra historia.

Es ahí donde la mano de los poderos se torna oscura y no deja de lado sus filosas garras; se nos repite por parte del Presidente que es necesario ser más competitivos para así crear más empleos; que tenemos que abrir “más” nuestro sector energético al capital extranjero; se sabe de las intenciones de monopolización de las telecomunicaciones por parte de grandes empresas;  que tenemos y debemos crear más leyes para corregir la situación de inseguridad, y así, una reforma tras otra.

El gran ausente en la conmemoración de la Constitución de 1917, fue el pueblo mexicano. Los únicos beneficiados por las reformas, en caso de que se realicen, serán los poderosos y al que menos se consulta es a los pobres. Aquellos que juraron defender la constitución y la violan, deberían estar sometidos a juicio. Nos hace falta que un verdadero representante de las mayorías legisle las leyes que realmente necesita el pueblo para progresar.
Cámara de diputados.

Los partidos políticos y sus representantes deben advertir la situación, deben de saber que si no hacen validas las leyes que más conciernen al pueblo, este se alzará. Es necesario hacer valer los artículos que estipulan y dan por derecho un desarrollo social para que el pueblo viva dignamente,  se eduque con calidad superior a la actual y gratuitamente, reciba salarios dignos, perciba los ingresos que se obtienen del petróleo y demás materias primas (vía infraestructura y desarrollo en las comunidades), de lo contrario, se seguirán haciendo más leyes, pero menos justicia para los pobres, algo muy peligroso para los mexicanos. 

31 ene 2012

Las elecciones en Estados Unidos

Liseo González

Este año, es de elecciones en los Estados Unidos. El próximo 6 de noviembre, los americanos elegirán a su Presidente por los siguientes cuatro años. En la contienda, está Barack Obama por parte del Partido Demócrata (actual Presidente que busca la reelección), y del otro lado, hasta este momento, hay cuatro precandidatos del Partido Republicano. Dentro de los aspirantes republicanos, está el exgobernador de Massachusetts, Mitt Romney (uno de los favoritos); Newt Gingrich, expresidente de la Cámara de Representantes (otro de los favoritos); el ultraconservador Rick Santorum y el libertario Ron Paul.

Según las estadísticas, Newt Gingrich, está a la cabeza, pero es seguido muy de cerca por Mitt Romney; los otros dos aspirantes, aun están en la contienda pero con menos posibilidades de ganar. 
 
El candidato de los demócratas, Barack Obama, aun sigue en deuda con el pueblo norteamericano. Ese “cambio” tan esperado y con el que dio tanta esperanza a millones de ciudadanos deseosos de dejar atrás la administración conservadora de George W. Bush, con sus múltiples guerras y con una crisis económica en puerta, aun no llega. Aquella política de dominación se mantiene. Cierto es que durante su administración, Obama ordenó el retiro de las tropas de Irak, pero Washington sigue manteniendo “una fuerte presencia diplomática” en aquel país, así lo destacan algunos medios. En el caso de Afganistán, se anunció el retiro de las tropas para antes del 2014; esto obedece, según los analistas, a lo prolongado del conflicto, que si bien consiguió el asesinato de  Osama Bin Laden, ha representado numerosas bajas de uniformados y el territorio se presenta ingobernable a los invasores. A esto se suma la intervención militar de EU en los conflictos del norte de África, y actualmente, las tensiones que mantiene con Siria e Irán; a donde ya ha empezado a mandar buques de guerra. En cuanto a Latinoamérica, sigue con el bloqueo a Cuba, al tiempo que refuerza su retorica  hostil contra los gobiernos populares de Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua. El asunto migratorio sigue pendiente; por ejemplo, se rompió el record de deportaciones  en 2010 al repatriar a  400 mil indocumentados.

Con respecto a los precandidatos del Partido Republicano, vienen con el mismo discurso, aunque con una línea más radical.
Mitt Romney, por ejemplo, advirtió que expulsaría a  los cerca de 11 millones de inmigrantes indocumentados, mexicanos en su mayoría. Y que además, vetaría el proyecto Dream Act, el cual busca legalizar a unos 800 mil estudiantes indocumentados.

Newt Gingrich ha sido muy criticado por su doble moral. Recordemos el caso Bill Clinton-Monica Lewinski, al que criticó muy duramente, al mismo tiempo que mantenía un amorío con su asistente, ahora su tercera esposa. En materia de inmigración, la posición de Gingrich, a pesar de ser republicano, no es tan dura como la de Romney; su prioridad, ha dicho, será controlar la frontera con 23 mil elementes del Departamento de Defensa.

 NewtGingrich (Izquierda); Mitt Romney (Derecha)

Sin duda, estas elecciones tendrán gran impacto a nivel mundial. Los tiempos actuales son críticos, y estamos viviendo un periodo de crisis económica; de conflictos sociales; de cambios climáticos; de levantamientos armados,  guerras “civiles”,  y también, a  un lamentable paso de una guerra nuclear. 

Dentro de la nación norteamericana, enfrentan una severa crisis económica y un endeudamiento de cerca de $15.003 trillones. La tasa de desempleo está por encima del 10%; y se vive un gran descontento social que se ha extendido a las más importantes ciudades y sigue creciendo diariamente.
Hasta el momento, la administración de Obama ha seguido la misma política internacional, aunque con un tono menos radical y burdo que la administración de su predecesor, George W. Bush. Y por lo que se advierte, pretende seguir con esa misma política en caso de ser reelegido. Pero en caso de que suceda lo contrario, los republicanos buscan volver a la vieja línea radical y conservadora que tanto defienden. Ya lo atestiguaremos en noviembre.

Migajas para los hambrientos.



Por: Ricardo Flores Rioblanco

Chihuahua, se convierte de pronto en un Estado que refleja ante el mundo la precaria situación en la que se encuentra nuestro país; y como maniobra para paliar el descontento y que vean que “se hace algo” por parte de los gobiernos Estatal y Federal, se inicia una campaña por medio del aparato de difusión, distracción, embrutecedor  y manipulador de conciencias  de los poderosos (los medios de comunicación), que anuncian ayuda para los pueblos indígenas de la ancestral tribu Rarámuri, ubicados en la Sierra Madre Occidental; los cuales, y a pesar de que vivimos en pleno siglo XXI, siguen siendo tratados como  antes de la gesta revolucionaria de 1910.  


Se sabe desde hace tiempo, que Chihuahua lleva años sin atender a estas comunidades indígenas, sin embargo, “la nota” tomó vuelo en la segunda semana de enero, cuando el Gobernador priista Cesar Duarte negó que hubiera suicidios derivados por el hambre entre los Tarahumaras; esto a raíz de que Ramón Gardea, miembro del Frente Organizado de Campesinos Indígenas,  denunció  que hasta diciembre del 2011, se habían registrado 50 muertes ocasionadas  por la desesperación y “tristeza de no tener que dar a comer a sus hijos” en las comunidades de la sierra, declaró en entrevista Gardea.

 Ramón Gardea, miembro del Frente Organizado de Campesinos Indígenas.


Después de que el gobernador negara los señalamientos, Ramón Gardea ratificó lo dicho, y denunció que éste asunto se sabía desde el 2010, cuando la cifra de suicidios por hambre fue más alta aún, siendo en aquel entonces 75 las muertes. La respuesta del Gobierno Estatal de Chihuahua, después de las duras declaraciones,  fue insensible, fría, condenatoria y hasta despreciativa hacia las comunidades indígenas, pues, dijeron en su comunicado oficial, que, “Sólo el que no conoce la idiosincrasia de la raza Tarahumara podría creer semejante versión”, a lo que agregó, “su formación en la dureza de la sierra, los hace hombres y mujeres con un temple a toda prueba”; lo que quiere decir, que  ellos conocen  acerca de las condiciones durísimas en las que viven los indígenas, pero que de acuerdo a su concepción de esta noble raza que tiene “hombres y mujeres con un temple a toda prueba”, ¡pues que aguanten!


Las declaraciones del líder campesino fueron mas allá, dijo que derivado de las sequias y de la falta de apoyo por parte del Gobierno Federal, los indígenas no podían ni siquiera cultivar para su autoconsumo, además, de que sus artesanos (por cierto muy reconocidos por sus habilidades), eran tratados como peones del siglo XIX, pues aseguró, las tiendas de raya aun existían; además de señalar  que sus condiciones de vida  son precarias e inhumanas, sobre todo, en estas épocas de frío, cuando las temperaturas en la sierra bajan a menos cero grados centígrados. 

 Indigenas Tarahumaras.


El pueblo Tarahumara ha sido obligado a vivir en las sierras; despojado de sus tierras y víctima  de abusos contra su raza por la mano del “hombre civilizado”; vive en zonas totalmente marginadas, sin ningún servicio o acceso, pues se sabe que se tendrán que utilizar helicópteros para llevar los alimentos de “ayuda”, que más bien, son migajas para un pueblo que necesita progreso, desarrollo y  tecnología para hacer que sus tierras sean productivas; la marginación a la que ha sido sometido, lo está llevando al exterminio colectivo, algo que nuestra clase política tendrá que responder algún día, primero, ante el pueblo que pedirá justicia (de una manera u otra manera), y después, ante la historia, que guardará  un lugar para ellos en la lista de genocidas.

Vivir

Ortega de la Rosa

Cada tiempo que se vierte
llena lo hermoso de la vida
y le da fuerza a nuestra propia voz;
y vamos descubriendo paso a paso
lo que hay detrás de cada herida,
lo que hay detrás de nuestro corazón.

24 ene 2012

Necesidad de cambio

Liseo González

Actualmente, nos enfrentamos en diversas dimensiones y géneros, a muchos cambios y problemas tanto sociales como naturales. Y tal vez, por ser tantos y tan graves, nos sea complicado determinar  cuál nos afecta más, y por lo tanto, cuál debemos resolver primero; pero por algo tenemos que empezar.

Uno de esos problemas es la pobreza, que aqueja a la mayoría de la población y que cobra innumerables víctimas inocentes todos los días. ¿Y esto por qué? Veamos algunas cifras: desde 1950, la población mundial se ha triplicado. En la actualidad somos más de 7 mil millones de habitantes; de ese total, el 70 %, o sea, cerca de 5 mil millones de personas, vive por debajo del umbral de la pobreza.

El dato más amargo, es que la mitad de los pobres del planeta viven en países ricos (México, por ejemplo, es un país rico en recursos naturales y de sus 113 millones de habitantes, 75 millones están en la  pobreza). La forma de desarrollo mundial no ha cumplido sus promesas, o mejor dicho, solo unos cuantos la han disfrutado y se han enriquecido de ese desarrollo. En 50 años, la diferencia de riquezas ha aumentado como nunca, en la actualidad, la mitad de las riquezas están concentradas en manos de los más ricos.

Una de las consecuencias de esta desigualdad, es el desplazamiento de más pobres hacia las zonas urbanas; la gente de los campos huye por las dificultades económicas y este desplazamiento se traduce en más gente viviendo en condiciones precarias, insalubres y sobrepobladas, sin acceso a lo más común y elemental. En pleno siglo XXI, casi mil millones de personas son victimas de la pobreza extrema.

Lo que pudieramos resumir hasta aquí, es que hemos avanzado científica, económica, tecnológica y productivamente, pero los beneficios de esto son aprovechados por una ínfima minoría, es decir, no se reparte equitativamente lo creado por todos.

En México, la situación no es muy diferente, y hay que añadir a esto la sequia que se vive en el norte del país que afecta a 18 estados; también, el clima de violencia (el narcotráfico), que ha sido atacado tan burdamente y que no ha hecho más que empeorar. En cuestión económica, nuestra  economía no crece, o por lo menos, no al ritmo que necesitamos; no se generan los suficientes empleos y los que hay no están bien remunerados; padecemos una grave dependencia de Estados Unidos (el 90% de lo que exportamos va para EU). En otras palabras, carecemos en México de una política económica armada científicamente, para superar nuestras debilidades y meter al país en un círculo de crecimiento y desarrollo, algo difícil pero no imposible.

La única solución está en el cambio del modelo económico. Necesitamos un modelo económico que apueste por el mercado interno, que genere empleos y eleve el poder adquisitivo de los trabajadores (aumento de salarios) y que no dependa de una economía tan enfermiza como la de EU. Lo que la experiencia nos ha enseñado, es que el actual modelo económico es ineficiente, altamente excluyente y que beneficia solo a unos cuantos.


Lo que se debe hacer no es atacar la pobreza extrema, sino la riqueza extrema, con lo que habría una mas justa distribución de la riqueza. Tiene que haber un cambio radical, si realmente se quiere resolver esta problemática. Hay que desarrollar el mercado interno, y esto no quiere decir que sólo se apueste por la producción nacional, sino también por el consumo, y para eso debe haber buenos salarios y  más empleos. La solución, entonces, para México y el mundo está en el cambio y en una mejor distribución de la riqueza.

Seguir siendo indiferentes y conformistas o fundar nuestra esperanza en un individuo, creyendo que él nos traerá la solución, es faltar gravemente a la historia. El momento de comenzar a hacer algo fue ayer, pero aun estamos a tiempo.