Por Edwin Ahedo
7 feb 2013
Amor de un instante
Por Hugo Rango
Le he
visto y me ha visto, nuestros ojos coincidieron
en el
momento en el que todo se detuvo.
Le
mire muy lentamente como queriendo adivinar
en
ese instante lo que pensando estaba.
Mi
mente reventó en palabras enamoradas.
Mis
ojos dispararon su mejor mirada.
Mis
impulsos dejaron al latido del corazón.
Y mi
sonrisa relució como nunca antes.
Los
más hermosos versos me embargaron.
Los
más tiernos pensamientos me asaltaron,
así como los más sublimes de mis sentimientos
se encontraron,
pues
claro era que estaba enamorado.
Pero
debía de advertir que fue el momento y
el
tiempo los que formaron una falsa coincidencia.
Sus
cristales ojos de lugar cambiaron;
como
sí no hubiesen visto nada.
(¡Que
triste para mí el momento se tornó!)
¡Qué
difícil se me hizo retirar mi mirar.
Ella
lo hizo, y yo seguro de que su atención en
mí no
estaba, una expresión de desilusión y
una
lágrima en mi rostro se marcó!
“El Grito” de Edvard Munch
Liseo González.
Después
de tener la posibilidad de contemplar una de las versiones del famoso cuadro
“El Grito” (Skrik en noruego; antes
conocido como “La Desesperación”) del artista noruego Edvard Munch, me quedaron
varias dudas como: ¿por qué a la gente le gusta tanto este cuadro?, ¿qué
significa?, ¿cómo se convirtió en un icono?, ¿será que es muy fácil
identificarse con el tema que aborda, la desesperación?
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| “El Grito" |
La realidad es que el cuadro, convertido desde
hace mucho tiempo en un icono, no es nada espectacular y menos imponente. Además
de dar una fuerte sensación de estar hecho toscamente y con una técnica
rudimentaria. La versión original parece
estar tratada de forma negligente por el propio autor. Pero en el fondo, “El
Grito” es más que técnica, mucho más. Es un cuadro de finales del siglo XIX,
tiempo predominantemente basado en la belleza física y la técnica depurada como
un acto de serenidad. Es decir, encontrarse por esos días con alguien que afirmaba
que el contenido de la obra era más
importante que un pulcro acabado técnico, era toda una revelación. Una forma de
romper con todo. De ahí su importancia.
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| Edvard Munch, autor de "El Grito" |
Existen 105 versiones de “El Grito”: 5 de ellas
cuadros (3 óleos y 2 en pastel) y las otras 100 son versiones en grabados. La
versión original se remonta al año 1893, hecha por el pintor cuando tenía 29
años y que actualmente se exhibe en la galería oficial de Oslo.
La pintura,
un cuadro expresionista, es una
figura andrógina con un paisaje de fondo
(Oslo visto desde la colina de Ekeberg) que parece estar mirando al espectador
con grandes deseos de confesar o decir algo y que provoca una reacción de
terror. Pero, ¿Qué grita? Lo que expresa son sonidos que proceden de la figura
hacia afuera o de algo aterrador de afuera hacia adentro. Pero parece gritar aún
más fuerte el paisaje. Es como un grito que sintió el autor aplastado por todo
el horror de su vida y que nadie escucha. He aquí las palabras del propio Munch:
“Paseaba por un sendero con dos amigos -
el sol se puso - de repente el cielo se tiñó de rojo sangre, me detuve y me
apoyé en una valla muerto de cansancio - sangre y lenguas de fuego acechaban
sobre el azul oscuro del fiordo y de la ciudad - mis amigos continuaron y yo me
quedé quieto, temblando de ansiedad, sentí un grito infinito que atravesaba la
naturaleza.”
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Versión litográfica
de “El Grito”
|
Sin duda,
el cuadro no fue un ataque de locura o un arrebato de inspiración, sino el
resultado de largos años de trabajo y experimentación. Esto se demuestra por
otros trabajos del propio autor como “La Desesperación”, “La Ansiedad”,
“Atardecer en Karl Johan”, entre otros que antecedieron a “El Grito” que al
igual expresan un sentimiento de desolación.
Por último podría decir que “El grito” es la más fiel
expresión de lo que Munch sintió por mucho tiempo y que finalmente pudo
inmortalizar en esta obra de arte. Y que aquel sentimiento tan noble y humano
de su obra, puede entrañar tan hondo en muchos de
nosotros como lo ha hecho por tanto tiempo.
LOS GOBERNADORES Y EL RESPETO A LA LEY
Omar Carreón Abud
Al anochecer del pasado domingo 3 de
febrero, 23 días después de haber sido sacados a golpes de su casa, fueron
dejados en libertad los campesinos antorchistas José Maximino Rodríguez y sus
hijos, Luis y Jaime Maximino García, quienes permanecieron todo ese tiempo en
poder de la llamada “policía comunitaria” que opera en la zona del municipio de
Ayutla de los libres, Guerrero. En consecuencia, el plantón de los antorchistas
guerrerenses que se había instalado a las afueras del palacio de gobierno y las
marchas programadas para los días siguientes, fueron suspendidos, pero sólo
temporalmente, porque la exigencia de justicia ni se ha retirado ni se va a
retirar puesto que los delitos cometidos por los enmascarados de la “policía
comunitaria” permanecen impunes.
La verdad no puede ser sepultada y sale a la
luz. La llamada “policía comunitaria”, compuesta por supuestos libertadores y
garantes de la tranquilidad y la paz, trata a sus secuestrados como los
fascistas y los esbirros de las peores dictaduras. Ahora se sabe que en la
comunidad de “El Paraíso” del municipio de Ayutla, zona de tierra caliente, los
rehenes antorchistas estaban encerrados con otras 13 personas en un cuarto sin
ventanas de 4 x 4 metros, que se les daba de comer solamente una tortilla a las
10 de la mañana y otra a eso de las cinco de la tarde, que no les daban agua
para beber (hay gente que bebe orines para calmar la sed), que los obligaban a
partir leña y que sólo les permitían hacer sus necesidades fisiológicas una vez
al día. Se sabe, también que hay gente desesperada dispuesta a dejarse matar
para no seguir sufriendo, al grado que los carceleros, captando el riesgo de
una rebelión suicida, tuvieron que permitirle permanecer en el patio.
Los carceleros de la “policía comunitaria” que
mantuvo secuestrados a los campesinos antorchistas eran doce sujetos que se
relevaban cada 24 horas y estaban armados con escopetas calibre 12 de las
llamadas “chaqueteras”, calibre 16 y rifles 22 de varilla de 18 tiros. Durante
todo el tiempo que duró el cautiverio, los campesinos fueron amenazados
constantemente, pero no porque fueran sospechosos de delitos del fuero común y
se pretendiera hacer justicia, como sostiene que es su cometido la “policía
comunitaria”, sino diciéndoles que se los iba “a cargar la chingada por
antorchas”; nunca, jamás, se les mencionó ningún delito ni real ni inventado,
el carácter político de la embestida queda, pues, al desnudo. ¿Será este el
destino –u otro peor aún- de todos aquellos que los “policías comunitarios”
perredistas consideren sus opositores políticos? ¿El Khmer rojo criollo?
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| Policia Comunitaria, Guerrero. |
Pero hay más todavía. Ahora se sabe bien que la
gran mayoría de quienes fungen como vigilantes y carceleros de los secuestrados
está sumamente inconforme con los métodos y decisiones de los líderes de la
“policía comunitaria” (que ostentan camionetas Nissan seminuevas de doble
cabina); a los lugareños se les impone realizar estas “importantes” labores como
“faena obligatoria” y, si se niegan a obedecer, ellos mismos y sus mujeres, son
encarcelados; todo, obedeciendo, supuestamente, a “los usos y costumbres”.
Pero si alguien dudara todavía de las denuncias
públicas, de la verdad del antorchismo sobre este caso y sobre el peligro que
representa para todos los mexicanos, debo añadir que un día después de que el
panegirista principal de las “policías comunitarias”, el gobernador, Ángel
Aguirre Rivero, las encomiara públicamente asegurando que “las acciones de seguridad
implementadas por los grupos de autodefensa civil en contra de la delincuencia
organizada, han logrado la disminución palpable de los índices de inseguridad
en la región de la Costa Chica” (El Universal del sábado 2 de febrero), una
pacífica pareja de turistas fue agredida y herida a balazos “porque no se quiso
parar en un retén de la “policía comunitaria” instalado en la comunidad de Las
Mesas, del Municipio de San Marcos” (Reforma del domingo 3 de febrero). La
realidad aplasta a las declaraciones.
Ahora que 54 mexicanos, entre ellos, 3
antorchistas, han estado retenidos en condiciones salvajes, echo de menos a los
periodistas que exhiben una indignación santa por una marcha ocasional de
protesta “porque se secuestran las calles”, extraño las mesas redondas de
intelectuales que nos aleccionaron acerca de la inobjetable legalidad de la
liberación de Florence Cassez en aras del “debido proceso”, miro, ahora, con
extrañeza e indignación, como alguien que ha protestado cumplir y hacer cumplir
la ley, un gobernador como Ángel Aguirre Rivero, es el principal apologista de
delincuentes y anuncia públicamente que les va a regalar más armamento.
Pero no es el único gobernador cuyo respeto a
la ley, a la impartición de justicia y al castigo a peligrosos delincuentes, se
suma en los últimos días a la irritación acumulada de los mexicanos. Sumo mi
voz a la de la Dirección Nacional del Movimiento Antorchista que el pasado
viernes 1 de febrero publicó en la prensa nacional un desplegado reclamando
–nuevamente- a Eruviel Ávila Villegas, gobernador del estado de México, el
castigo a los homicidas, es decir, a los autores materiales y a los autores
intelectuales, de la muerte de seis compañeros que eran líderes de modestos
trabajadores del volante que sostienen un movimiento de resistencia en contra
de la embestida de Axel García Aguilera, poderoso monopolista del servicio de
transporte público en el estado de México. Hasta ahora, en lugar de que en el
estado de México aparezca la justicia pronta y expedita que preside toda la
teoría del derecho, los dirigentes antorchistas son obligados a acudir a una y
a otra oficina a “gestionar” la impartición de justicia y la acción del estado
en contra de conocidos transgresores de la ley. Seis muertos, ejecutados al día
siguiente de macabras entrevistas en las que los agresivos funcionarios (casos
de Edmundo Ranero Barrera y Jaer Hugo Banda Robles), se desempeñan como
operadores de la delincuencia organizada, y no se hace justicia. ¿Lenidad?
¿Omisión? ¿Complicidad?
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| Axel Garcia Aguilera. Pulpo camionero. |
Hago responsable de la integridad física y la
vida de los tres campesinos recientemente liberados y de la de sus dirigentes,
al gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero, ya que sus peligrosos
captores, los amenazaron de muerte antes de liberarlos. Asimismo, hago responsable
al gobernador del estado de México, Eruviel Ávila Villegas, de la seguridad y
la vida de los compañeros, Héctor Javier Álvarez, líder de los antorchistas del
noroeste mexiquense y miembro del Comité Estatal, Miguel Ángel Ocampo Lara y
José Manuel Gutiérrez Hernández, líderes de transportistas, quienes corren el
grave riesgo de ser también masacrados, simple y sencillamente, porque en el
estado de México, los homicidas de los antorchistas gozan de total impunidad.
Morelia, Mich., a 5 de febrero de 2013
LA ESPARTAQUEADA FRENTE A LA DECADENCIA CULTURAL
Tomado del muro de Abel Pérez Zamorano
Vivimos tiempos de oscuridad. La
cultura en México, se halla en la postración, y ello no es casual, pues las
artes son una expresión de la vida económica y social, y reflejan sus
tendencias: en épocas de economía próspera, la cultura florece, como, ocurrió,
por ejemplo, en México durante los años del capitalismo ascendente. No por
casualidad, aquélla fue también la época de oro del arte mexicano; tuvo lugar
entonces lo mejor de la creación cinematográfica; en música destacaron las
grandes voces que perduran para siempre en el corazón de nuestro pueblo y
fueron los tiempos de los grandes compositores, glorias del arte mexicano como
Agustín Lara, Gonzalo Curiel, María Grever, Luis Arcaraz, Consuelito Velázquez,
Joaquín Pardavé, o José Pablo Moncayo, Silvestre Revueltas y Blas Galindo; fue
esa también la época de nuestros grandes pintores, gigantes como Siqueiros,
Revueltas y Orozco. Y así ha sido históricamente, como ley rigurosamente
repetida con el paso del tiempo: en las épocas de estancamiento económico y pauperización
social, de hambre, desempleo y conservadurismo, la cultura resiente los efectos
y los refleja en su propio empobrecimiento.
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| "La decadencia cultural responde a intereses y a una realidad histórica; muestra el declive de una época y la concepción del mundo de quienes la representan, misma que transmiten a toda la sociedad." |
La de hoy es una economía decadente, causa de
postración cultural (salvo destellos aislados que no constituyen una tendencia).
La mayoría de la población vive en la pobreza, sin recursos para satisfacer
necesidades elementales como vivienda, alimento y salud, y privada,
consecuentemente, del tiempo y las condiciones necesarios para procurarse
cultura, convertida por lo demás en una mercancía, y cara. Imposible es para la
mayoría adquirir libros e instrumentos musicales o asistir a conciertos de
buena calidad. Y la cultura refleja este desastre: el dominio del idioma es
realmente pobre; en comprensión de lectura ocupamos el último lugar entre los
34 países de la OCDE. Somos un pueblo que no lee. El arte se ha vulgarizado (la
comedia ha quedado reducida a una retahíla de albures), y su disfrute está
restringido, por lo costoso, a las élites del poder. Oratoria y poesía, extraordinarios
recursos para despertar la mente, dominar el idioma y humanizar al hombre, han
sido desterradas de los eventos culturales de masas. En zonas urbanas
marginadas no se construyen espacios físicos apropiados para la cultura
popular, ya no digamos en ciudades pequeñas, y ni hablar del medio rural.
La televisión es la encargada de maleducar al
pueblo. Según IBOPE, institución brasileña especializada en estudios de medios
y opinión (Medición de audiencias de televisión en México, 1998-2005), los
mexicanos (promedio nacional) ven televisión cuatro horas y media al día, y
veinte millones de ellos (casi una quinta parte de la población) la ven durante
1,516 horas (63 días completos) al año. Otro estudio de IBOPE (2004) nos ubica
en el tercer lugar en Latinoamérica como el país donde más tiempo se ve
televisión; y el impacto es devastador, pues 98 por ciento de los hogares
urbanos y 86 por ciento en el medio rural tienen al menos un aparato televisor.
Televisa controla el 67 por ciento de la audiencia nacional, por lo que no es
exagerado decir que es la verdadera secretaría de educación. Gran auge han
alcanzado, sobre todo en niños y jóvenes, los videojuegos, donde se aprende a
matar y destruir, y cobran cada día más fuerza la vulgarización del lenguaje y
la violencia verbal, preludio ésta de la violencia física.
Los jóvenes están siendo educados en los
valores norteamericanos; es la macdonalización cultural, que estandariza a los
seres humanos de todo el planeta para convertirlos en consumidores ideales de las
mercancías producidas por las empresas transnacionales. La globalización
económica ha traído consigo la globalización cultural, eliminando
paulatinamente la diversidad: hábitos alimenticios, vestido, lenguaje, gustos
musicales, todo ha sido adaptado a las necesidades del mercado. Adicionalmente,
el atraso cultural frena el desarrollo tecnológico de los países pobres, pues
éste exige imaginación; la innovación requiere de un hombre pensante, crítico,
y en lugar de eso se están preparando autómatas, trabajadores dóciles y
ciudadanos sumisos. Pero como decimos al inicio, nada de esto es casual. La
decadencia cultural responde a intereses y a una realidad histórica; muestra el
declive de una época y la concepción del mundo de quienes la representan, misma
que transmiten a toda la sociedad.
En este panorama sombrío, no puede menos que
llamar la atención un evento cuya cobertura alcanza ya a todo el país: me
refiero a la Espartaqueada cultural que cada año realiza el Movimiento
Antorchista en Tecomatlán, Puebla; se trata de un concurso cultural de muy alto
nivel artístico, y muy reconocido entre quienes se dedican a la cultura;
congrega cada año a niños, jóvenes, campesinos, obreros, colonos y amas de casa
de las 32 entidades federativas para competir en disciplinas artísticas como:
oratoria, poesía, canto en todas sus modalidades (incluida ópera), danzas
autóctonas y baile regional (teatro y pintura concursan en un ocasión
especial). El evento que en estos días tiene lugar ha alcanzado la cifra récord
de 10 mil 827 participantes. Sin duda alguna, este gran esfuerzo está
contribuyendo a impulsar el verdadero arte popular, con un sentido humanista y
de alta calidad, pues aparte del número, destaca la concepción misma del
evento, que rechaza la trivialización y la mercantilización de la cultura. Por
supuesto, también evita el otro extremo, esencialmente igual: el seudoarte
panfletario. No olvidemos que el auténtico arte es enemigo de lo trivial, y
expresa la vida real en forma profunda y trascendente.
Esfuerzos de reivindicación y resistencia
cultural como éste son sumamente valiosos en los tiempos que corren, pues
contribuyen a salvaguardar nuestra gran riqueza artística y sus profundas
raíces populares; el verdadero arte despierta la imaginación, y con ello la posibilidad
de concebir mundos nuevos, realidades aún no existentes, pero posibles; y quien
ni siquiera puede imaginarlos, menos podrá luchar por hacerlos realidad, y
deberá resignarse a sus miserias y al actual orden de cosas como el único
posible. Enhorabuena, pues, por este magnífico esfuerzo de llevar verdadero
arte al pueblo, que le enseñe a entender su realidad y a transformarla, y que
eduque al hombre para aprender a ver en los demás hombres a hermanos suyos.
México, D.F, a 6 de febrero de 2013
Las que viven de las muertas
Alma
Rojas.
Tengo 22 años, soy del estado más grande de México, donde comemos
carne asada, somos directos, y las mujeres son aún más bravas que los hombres,
bueno, eso se supone, pues es la versión que da la publicidad y el gobierno,
pero la realidad, la realidad es otra. Desde que nací en 1990, una ola de
asesinatos de mujeres atemorizó a la sociedad y se plantó como una espinita en
el dedo del gobierno, yo crecí a través de la década de los noventa y de la
primera del 2000, con las advertencias básicas: cuida como te vistes, a donde
vas, por dónde vas y como caminas.
Miles de mujeres
han desaparecido y muerto en Chihuahua, obreras, estudiantes e indígenas, la
mayoría de ellas, adolecentes y niñas.
Pero bueno, de
eso se ha escuchado mucho y también se ha escrito mucho, de las muertas de
Juárez, de las muertas de Chihuahua.
Pero de lo que
no se ha hablado, es de las vivas que viven de esas muertas y que lucran con el
dolor de las madres de las desaparecidas.
Como aves de rapiña,
empuñan el libro de la verdad absoluta del feminismo, afilan sus hábiles
lenguas que como navajas cortan a quien se les atraviese por delante, amigo o
enemigo, ya que, en “ese negocio” no caben dos en el mismo pueblo.
Se dicen
liberales, guardianas y justicieras que se exhiben y libran batallas contra los
elementos, los gobiernos corruptos y la prensa vendida, pero que a la hora de
la hora, les roban cámara o el micrófono a la madre de la desaparecida o
simplemente se meten entre los bolsillos el dinero que bajan de las naciones
europeas, que ávidas, mandan euros para los defensores de los derechos humanos.
Son un grupo de
“licenciadas” y “feministas”, que no resuelven nada, que traen a las madres de
las desaparecidas como ganado, pero que en todo conflicto se meten, conflictos
en la que, a la mayoría de los casos la luz de la verdad o la justicia nunca
llega.
El más reciente
caso, exhibió el carácter de algunas de esas “licenciadas”, ya que durante los
días más fríos de enero, una caravana, que primero se dijo estaba formada por
madres indignadas por que el gobierno no les devolvía los cuerpos de sus hijas,
victimas del feminicidio y que seguían después de años en la morgue, después,
la versión cambio y se dijo que era una caravana de madres de desaparecidas,
muchos las apoyaron, muchas organizaciones de verdad, del pueblo, emprendieron
la penosa marcha desde Juárez hasta Chihuahua de más de 360 kilómetros, con un
frío de menos 6 grados centígrados.
Los grupos de
izquierda dentro de la prensa nacional, enarbolaron su causa, pero, muchas de
las madres dentro de la caravana se dieron cuenta que era un simple acto de
exhibicionismo, que no tenía más mérito que ese y que no ayudaría ni aportaría
nada a la búsqueda de sus hijas ni de justicia para ellas.
Y ¿por qué
llegaron a esa conclusión? Bueno, la verdad fue evidente desde un principio,
primero se juntaron algunas madres de desaparecidas en Juárez, algunas ya iban
con gente que las apoyaría en la caminata, trataron de trazar un plan, un
objetivo, por lo menos ponerle nombre a esa caminata, pero en cuanto se dieron
cuenta, las “abogadas y feministas” ya habían partido enfiladas hacia la
carretera.
Muchas de las
madres son mujeres ya de edad avanzada, antes de salir de Juárez, una Suburban
y dos camionetas de pasajeros les dieron alcance, una mujer de tacones bajó de
la Suburban y se identificó como Fiscal, asegurándoles que el Gobernador ya las
esperaba en su despacho de Chihuahua para escuchar y solucionar sus demandas,
que subieran a las camionetas, antes de que alguna de las madres pudiera
preguntar algo, las “licenciadas” comenzaron a lanzar manotazos y gritos de
protesta al aire “gobierno represor, déjenos seguir con nuestra marcha”, cuando
la Fiscal decidió emprender la marcha con ellas a pie, las mismas que
protestaron al principio replicaron la protesta.
Dejó pues la
Fiscal, en el líder de una de las organizaciones que acompañaba a una de las
madres un conjunto de lonches, tortas, burritos y sodas, que fueron devoradas
por las protestantes y las madres.
Varios
kilómetros después, cuando el frío calaba hasta los huesos, el alcalde de Villa
Ahumada, un municipio vecino de Juárez, se les unió y les pidió que lo dejaran
ayudar, que se sumaba a su causa y que les daría alojamiento en un hotel de
cinco estrellas en su municipio y que por la mañana las dejaría en el mismo
punto, pero que no pasaran la noche a la intemperie, por que bien podría
costarles la vida con el frío que azotaba la desolada carretera, las mismas
“humanistas” rechiflaron una vez más y se negaron, siguieron a pie a la
intemperie.
Ese fue el punto
de quiebre, muchas madres dejaron la caminata igual que muchos de los que las
apoyaban, vieron que trataban con necias, que no buscaban más que reflectores,
con reaccionarias que no planeaban y ejecutaban y que incluso pelearon con
algunos de los medios que fueron a cubrir la nota, pero que notaron el
cansancio de las madres y la camioneta que transportaba a algunas de las
“líderes de la marcha”.
Días después,
llegaron a Chihuahua, la desilusión de las ultimas madres que aún guardaban en
su corazón una pisca de esperanza de saber algo de sus niñas, al llegar al
Palacio de Gobierno se esfumó, porque ni siquiera entraron y se limitaron a
dejar una ofrenda en la placa en memoria de Marisela Escobedo, la madre de Rubí
Frayre que murió a balazos mientras se manifestaba en la plaza Hidalgo frente
al Palacio.
Hay un puñado de
abogadas y feministas, en una región de México asolada por la violencia, donde
las niñas y las adolescentes son devoradas como presas de una despiadada
bestia, ese puñado de abogadas viven de esas niñas y adolescentes, viven de sus
muertes y lucran con el dolor de sus familias, son las vivas que viven de las
muertas.
¿QUÉ ES UN PROFESOR O PROFESORA?
Por José Luis López López
Dar una respuesta simple a pregunta tan compleja y profunda, no es tan
sencillo como su mera estructura gramatical. Por lo común relacionamos este
vocablo a la idea de que es una persona que enseña un arte u oficio.
Socialmente se antoja mejor el concepto de maestro(a), que se ocupa por ayudar a aprender a otros.
Aunque aquel que adopta realmente su papel y función como tal, no solo realiza
la labor de instrucción, sus funciones y tareas son aún más amplias y variadas.
A saber, el
maestro (Desde luego que
quien se atreva a leer esto quizás prefiera el término docente) expone, explica, entrena, planea, dirige la clase, evalúa, califica, propone
actividades para mantener la disciplina, organiza los eventos cívicos y
festejos más significativos, organiza asambleas de padres de familia, gestiona
ante diversas autoridades, es un buen comunicador, se ocupa por las mejoras
materiales y subjetivas de la escuela, procura ser fuente de cambios positivos
en el entorno del plantel educativo, en fin, realiza una labor holística
(integral) para ayudar a los alumnos a aprender y educarse: formarse.
La experiencia
de muchos docentes, señala que las funciones que debe desarrollar un maestro
son como las que a continuación me atrevo enumerar, es posible que sean aún más
las que debe afrontar, porque ser maestro,
rebasa lo que es un apostolado (misión):
La función de instructor es la
que por lo general, observamos dentro del salón de clase, para ello debe asumir algún tipo de didáctica,
de acuerdo a la respuesta que de, al cómo, cuándo, qué, en relación a la
enseñanza-aprendizaje. Fomentar el amor a la cultura, la ciencia, la
tecnología, el progreso de los pueblos, la solidaridad, la fraternidad, el ser
útil a los demás. La función de
instructor es el caballito de batalla diario; es por así decirlo, su punto de
partida y su derrotero cotidiano.
La función de motivador conlleva
necesariamente una postura específica derivada del quehacer que la práctica le
genera, de la observación de todo detalle que corresponda a los alumnos y su
entorno, para explicar la mejor forma de lograr la motivación de querer
adquirir un aprendizaje significativo, de esa parte del binomio que genera el
ciclo de la enseñanza-aprendizaje: el alumno. ¿Cómo lograr motivar a aprender? Solo la constante superación y
preparación del docente, su deseo de trascender en la vida de todos y cada uno
de los alumnos que estén a su cargo, la confirmación de su vocación diaria, su
compromiso pleno y consciente de la labor titánica que presupone tal tarea y
ante todo su conciencia en sí y para sí, es lo que concentra a convertirse en
un gran motivador para los estudiantes. El maestro debe ser agente de cambios.
La función de organizador en
todas las actividades que le conciernen. Yo lo llevo más allá: el maestro debe
ser un Agente Proactivo de sus funciones. Porque, no solo basta con planear,
organizar, dirigir y ejecutar, hay que hacer que sucedan las cosas. Desde luego
este concepto va conjugado con la disciplina personal para cumplir en la clase,
la escuela, la familia y la sociedad. El maestro debe ser UN REVOLUCIONARIO por
definición. Parafraseando a Michael Jordán: “el trabajo tesonero y la férrea
disciplina son la mitad de la llave del éxito en la vida familiar y profesional
de todo ser humano”. La otra mitad de la llave es el método o métodos que se
sigan para lograr que todos los problemas abordados en relación al proceso del
aprendizaje, surtan el efecto planteado. ¡Hay que aprender a ser parte de un
grupo de trabajo colaborativo y que éste es lo más importante! El maestro debe
ser el primero en fomentar la organización y lucha por una educación libre de
trabas y fetichismos.
La función de líder es quizás de
todas, una de las que en ocasiones confundimos con otra que se define como
caudillismo. El líder no solo dirige y guía, también orienta y alienta a
aquellos que le siguen. El caudillo solo ordena y dirige. El líder logra
imponer el poder de la mayoría pero con justeza y racionalidad, con equidad y
armonía, con integración y desarrollo individual pleno, reconociendo a cada
individualidad pero como parte de un todo que es a la vez una unidad
dialéctica. Es líder y estratega.
La función de orientador que se
deriva de la anterior, no es buen líder aquel que no logra dar una ayuda
correcta a sus dirigidos. El maestro debe siempre mostrar una actitud correcta
ante cualquier problema que los alumnos le lleguen a plantear abiertamente o
que logre intuir por la simple observación en los cambios de conducta o de
patrón de comportamiento, pero no pretendiendo hacer creer que todo lo sabe,
sino determinar cuándo es conveniente canalizar los problemas con un
profesional o con quien realmente puede ayudar a resolverlos. El maestro debe
ser humilde y modesto para pedir auxilio y asistencia a otras personas y
no olvidar que el maestro no tiene poder omnipotente sobre el alumno, la
escuela, la familia o la sociedad.
La función de arquitecto de la
educación y el aprendizaje es quizás la parte que puede deleitar mucho a
quienes nos dedicamos a esta profesión; ya que buscar siempre crear un ambiente
de armonía y buen gusto, permite tener el entorno escolar propicio para que los
alumnos y demás docentes empiecen a desarrollar el sentido de pertenencia. Como
dice el dicho popular “de la vista nace el amor”. El maestro debe conocer también
de decoración y disposición de espacios, de color y texturas, de iluminación,
etc. De todo lo que a la vista le sea favorable al proceso de aprendizaje. Si
no hay dinero, pues la creatividad y el deseo de hacer las cosas bien, rápido y
a la primera, son la mejor manera de sortear este obstáculo. No olvidemos que
los mejores centros de desarrollo del conocimiento son aquellos que a la vez
son verdaderos ejemplos de arquitectura, confort y belleza. La educación no
tiene que estar peleada con la estética y la funcionalidad.
La función de
modelo se relaciona directamente con la de liderazgo ya que toda acción por
mínima que sea, la estará observando el alumno. Por ello es recomendable la
modulación y moderación bien entendida, para evitar caer en exageraciones y
posiciones extremas que pongan en riesgo ese modelo que queremos sea positivo
para los alumnos; el docente debe buscar siempre ser un buen comunicador,
desarrollando siempre la facilidad de palabra y la congruencia de sus actos
dentro y fuera del ambiente escolar. El buen juez siempre empieza por casa.
Soy un ferviente
convencido de que México necesita cada día más, docentes con cualidades,
cuantitativa y cualitativamente, más desarrolladas. Ante los retos, que el
mundo hoy llamado globalizado, exigen para estar a la vanguardia en el desarrollo
del proceso enseñanza-aprendizaje. Es una tarea preponderante la que debemos
desarrollar para tratar de seguir teniendo egresados de las escuelas de
formación de maestros normalistas con una actitud más humanista, con una
identificación plena de su vocación, con la motivación de ir transformando el
sistema tan corrompido que tenemos y sobre todo, con ganas de dignificar la
labor docente; transformar la educación para que se hagan realidad los deseos y
aspiraciones de quienes anhelamos un mundo donde todos trabajen por el bien de
todos.
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