20 mar 2013

Negándose

Aldonza Hudson

Sin pan y sin trabajo, de Ernesto de la Cárcova


Sufro un colapso en un suspiro
que parece eterno,
llego a puerto conocido
pero un gran revuelo
hace temblar y retorcer mis venas
y constriñe los nervios de mi cuerpo.

Cuánta dolencia brota del revuelto suelo
a donde vuelvo,
que hasta en las caras extrañas se nota
el afligido dolor del hambre,
mísero cortejo de la muerte
en nuestros modernos tiempos.

¿Y qué si escandalizo con el hambre ajena?
¿Es más sencillo hablar de penas con la barriga llena?
¿Cantarle al amor sin saber que detrás de sus letras se esconde la pena?
¿Es acaso más sencillo no mirar al ser vivo que de entre los arrabales duele y viste pobreza?

Eso es negarse a sí mismo, su existencia.
Yo no me niego penas, ni llanto ni pobreza,
no me niego mi propia existencia
para hacer de mis penas… placenteras quimeras.

¿Por qué la desigualdad social es un factor determinante en el deterioro del medio ambiente?

Por Aníbal Barca

El día mundial del medio ambiente es un buen pretexto para intentar reflexionar sobre la acción del hombre en el ambiente, en su medio ambiente; y como esta incide de forma negativa y de manera acelerada en el deterioro del planeta tierra.

La designación del 5 de junio como Día Mundial del Medio Ambiente fue realizada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1972, en recuerdo del día que se inauguró en Estocolmo la Conferencia sobre el Medio Humano.

El Día Mundial del Medio Ambiente es uno de los principales vehículos que las Naciones Unidas utilizan para fomentar la sensibilización mundial sobre el medio ambiente y promover la atención y acción política al respecto.

Los objetivos son darle una cara humana a los temas ambientales, motivar que las personas se conviertan en agentes activos del desarrollo sostenible y equitativo, promover el papel fundamental de las comunidades en el cambio de actitud hacia temas ambientales, y fomentar la cooperación, la cual garantizará que todas las naciones y personas disfruten de un futuro más próspero y seguro.

Hasta aquí es muy loable la intención del máximo organismo mundial de los países, pero me asalta la duda inicial, que dio origen al título de este trabajo: ¿Cómo hacer realidad este precepto de la ONU si la gran mayoría de los habitantes de la tierra están en condiciones de pobreza extrema? 

Algunos datos que indican situaciones estremecedoras:
En los países en desarrollo viven 1300 millones de personas por debajo de la línea de pobreza, más de 100 millones de personas viven en estas condiciones en los países industrializados, y 120 millones en Europa Oriental y Asia Central.

Por el lado opuesto se encuentran los países industrializados, como los europeos, o Japón o Canadá, que generalmente sus economías sufren una inflación anual muy baja; su línea de pobreza está fijada en 14.4 dólares diarios por persona y su porcentaje de pobres no llega ni a los 15 puntos porcentuales.

En los países pobres, 120 millones de personas carecen de agua potable, 842 millones de adultos son analfabetas, 766 millones no cuentan con servicios de salud, 507 millones cuentan con una esperanza de vida de tan sólo 40 años de edad, 158 millones de niños sufren algún grado de desnutrición y 110 millones en edad escolar no asisten a la escuela.

Esto significa que más de ¼ parte de la población en las regiones en desarrollo y 1/3 de la población mundial, viven en condiciones de pobreza con ingresos diarios de 1 dólar por persona.

El Banco Mundial, sugiere una línea de pobreza de :a) 2 dólares diarios para América Latina y el Caribe, b) 4 dólares diarios para Europa Oriental y la ex Unión Soviética, c) y 14 dólares diarios por persona para los países industrializados. (Ángeles Palacios Escobar 2011)

Ante tales cifras surge la pregunta central: ¿Por qué la desigualdad social es un factor determinante en el deterioro del medio ambiente?

Aunque la respuesta no pudiese ser tan simple, podemos afirmar que si más de la mitad de población mundial del mundo occidental, vive en extrema pobreza, ello implica que sus condiciones de vida y sus acciones, no son las que están arrojando altas concentraciones de gases invernadero, o las que producen altas concentraciones de basura altamente contaminantes, o las que arrojan impunemente a ríos, mares y suelos los desechos tóxicos de la industria de toda índole. O las que por simple capricho adquieren los hábitos de consumismo desenfrenado y el deseo de aspirar a un status de vida como lo anuncian un día sí y otro también los medios masivos de comunicación, y que provocan altos índices de basura como el pet y el plástico.

No, los datos que el propio organismo mundial reporta y que promueve el día mundial del medio ambiente, señalan en otra dirección al verdadero culpable: El sistema capitalista de producción, que tiene en sí mismo, como premisa, la propiedad privada de los medios de producción y por ende del control de la infraestructura y la superestructura, obligando a que se establezcan relaciones sociales de producción donde haya asalariados y capitalistas, como dos grandes bandos y un tercero mal llamado la clase media (o pequeño burguesa) que siempre lucha por acceder a la capitalista o por no caer a las filas del proletariado ( y que es el mayor consumidor de todo lo que se produce).

Por eso resulta difícil y hasta hilarante pensar que le propongamos a todos esos millones de pobres en el mundo que se preocupen del medio ambiente que está dañado y que en su mayoría no es su responsabilidad directa, que haga acciones para no contaminar, mientras su principal preocupación es como comer en el día a día, como tener agua o como conseguir una casa. Porque, volteemos hacia los países que basan sus economías en los hidrocarburos y digámosles lo mismo. Aun hoy en día el mayor contaminador del mundo no firma ningún protocolo para disminuir la emisión de gases invernadero. ¿Por qué?

Finalmente el papel que los docentes deben tener en el asunto, es fundamental, se habla de que la educación es el medio que permite a las masas sociales el aspirar a acceder a mejores condiciones de vida, pero también se debe educar para transformar el modo de producción por medio de acciones concretas como el dar  un carácter más humano a esa economía globalizadora: que se invierta en vivienda, en crear fuentes de empleo, en la infraestructura educativa sin menoscabo del lugar geográfico o social, que se busquen reales mecanismos para que la riqueza que se produce se distribuya de forma equitativa (lo subrayo) y justa. En todo eso los docentes debiesen educar y educarnos, para que en verdad tenga sentido emprender acciones no solo cada 5 de junio, sino todos los días para cuidar a nuestro medio ambiente, a nuestro planeta Tierra. De otro sentido solo veremos éste día cada año como una celebración más, como tradición y no como instrumento de transformación de conciencias, de educación política y congruencia de pensar y accionar.



La miserable subsistencia de los indígenas en Chihuahua

Alma Rojas

Lo indígenas chihuahuenses, desde la época de la colonia se han visto desterrados de sus propiedades por el hombre blanco y sus diferentes gobiernos, así es como el pueblo apache, que hace 600 años llegó a  Chihuahua y formó parte del crisol indígena, fue  expulsado por  el gobierno de Chihuahua en la última década de 1800.

Niña indigena
Gabriel Teporaca, quien, en el año de 1652, encabezó una rebelión masiva de los tarahumaras contra el fin de la esclavitud y el despojo de tierras, emprendidas por los invasores europeos. Derrotado y aprehendido por capitanes españoles, Gabriel Teporaca, o Tepórame, fue colgado del pino más alto de Tomochi, el 4 de marzo de 1653; su cadáver fue dejado en el lugar para escarmiento de su gente. 

Así como sus ancestros, los pueblos indígenas que sobreviven, ya mermados en población y costumbres, tienen que luchar por vivir  en un entorno hostil, que les arranca valiéndose de tretas legales sus tierras y sus mas elementales derechos y dignidad.

Prueba de ello es el hotel Posada Mirador, que desde que se erige en la sierra y que desde hace 20 años  vierte aguas negras a arroyos del poblado de Bacajípare, en el municipio de  Urique.

Los habitantes de la comunidad indígena Bacajípare, perdida en la inmensidad de la sierra Tarahumara, se quedaron sin agua para beber, cocinar, lavar ropa o bañarse. Los dos aguajes de los que se abastecieron durante años están contaminados por las aguas negras que desecha el hotel Posada Mirador, situado en la cresta de la majestuosa Barranca del Cobre, adonde llegan los turistas extranjeros a pasear por los parajes y fotografiar a los rarámuris -nombre que se dan los indígenas tarahumaras- como si fueran objetos del paisaje.

En 2001 presentaron su primera queja ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa). El caso también llegó a la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y a la jurisdicción regional de la Secretaría de Salud. Dos años después, la Profepa les comunicó que no halló evidencias de contaminantes. Los rarámuris han esperado pacientemente una respuesta de las autoridades a su denuncia.

Los indígenas, también han visto mermadas sus tierras, su bosque y es que aunque en algunos casos son reconocidos por medio de la figura de ejidatarios como dueños de la tierra, el gobierno federal  pacta con particulares para la explotación de la foresta, siempre y cuando se les pagué a los indígenas por esta explotación, sin embargo en la práctica el pago nunca llega y los talamontes valiéndose de la corrupción y la impunidad, se han dedicado a desembarazarse de esta obligación e incluso han mandado a aprehender a lideres rarámuris que han denunciado y exigido su pago.

El líder eco turístico rarámuri, Raúl Aguirre Ramos, que ha dedicado su vida a la organización de las comunidades rarámuris para la venta de artesanías y la conservación de ejidos, ha sido detenido y acusado de delitos ambientales, el 4 de mayo de 2012,  fue juzgado en lo oscurito dentro de juzgados federales, a donde no dejaron pasar a su representante legal Antonio Rascón Ramos y solo se le permitió la entrada a un defensor público.

La comunidad del Ejido Pino Gordo se encuentra en el  municipio de Guadalupe y Calvo, ahí detuvieron al líder indígena  a las 6 de la mañana, del 3 de mayo,  que representa a más de 7 municipios, que conecta para la venta de artesanías. Esto en una operación sin antecedentes, ya que ni a criminales ni a capos se les da una captura y juicio tan rápidos.

A Raúl Aguirre Ramos, lo acusan de tala ilegal de arboles, sin embargo, su representante legal y las 20 familias que lo acompañaron en aquel día de mayo hasta la capital de Chihuahua, aseguraban que los árboles cortados no rebasaban los dos metros reglamentarios, además de que fueron utilizados para uso domestico y la madera no salió de la comunidad con fines de lucro, lo que es completamente legal, según la Ley General de Protección al Ambiente.

Este, es un ardid (según los ciudadanos de Pino Gordo) por parte de la compañía de Reyes Chaparro Durán, quien tiene la concesión para la tala de árboles de este ejido (Pino Gordo) y que aun debe 5 millones de pesos a las familias del ejido por concepto de tala (120 mil pesos a cada familia), por dos años de tala, en los que ha derribado alrededor de 9 mil árboles, según cuentas de los propios ejidatarios.

En medio de las ciudades, los indígenas también sufren de desprecios por parte de los chabochis (mestizos) y sus gobiernos, pequeños alumnos del jardín de niños "Rayénari" siguen “estudiando” (más bien sufriendo) en unas trailas viejas que vienen ocupando varias generaciones de niños desde hace más de 7 años no importando las condiciones climáticas extremas de esta ciudad, sea en temporada de veranos con temperaturas de hasta 40° grados centígrados o a grados centígrados menos cero en invierno.

En la sierra, hay muchos problemas, no solo la tenencia de tierras, sino también alimentación, trabajo, desigualdad, discriminación y violencia; sin embargo, algunas de las organizaciones no gubernamentales (ONGS) que operan en el estado, no atienden el 100% de los problemas y por décadas se han limitado a los problemas de la tenencia de la tierra, asegura el Presidente del Consejo Indígena de la Alta y Baja Tarahumara.

Indigenas rarámuri

En la comunidad de Samachique de la municipalidad de Guachochi, el Gobernador indígena Francisco López, denuncia que un grupo de caciques locales, utilizaron 600 mil pesos, que eran para las comunidades indígenas, para la construcción de un hotel, que solo beneficiará de forma económica a dichos caciques, “me han intentado tumbar, quitar de mi puesto, dicen que no vengo a hacer nada a Chihuahua, cuando vengo a que nos den apoyos” expresó el Gobernador de Samachique.

Ninguno, de los gobernadores presentes, en la entrevista (la totalidad de los gobernadores del consejo indígena), reconoció ser ayudado o asesorado por alguna ONG.

Si los indígenas no se organizan y continúan permitiendo que los gobiernos y algunas ONG´S los dividan, sus problemas no tendrán soluciones. Es necesaria una dirigencia autónoma, que tome conciencia de que no son tan solo ellos quienes sufren las consecuencias de un sistema que reparte injustamente la riqueza y que explota a todos los trabajadores. Sin abandonar su autonomía deben unirse con el resto del pueblo pobre, ya que sólo así podrán obtener la fuerza necesaria para lograr la justicia social que tanto se les ha negado.

Cambiar nosotros mismos – Cambiar el mundo.


Joe Kaye

Comentarios sobre algunos enfoques contrastantes para hacer del mundo un lugar mejor para vivir.


Terapias psicologicas.
Hay una escuela de pensamiento que dice que la forma de cambiar el mundo para mejor es primero cambiar uno mismo, que debemos trabajar para nosotros mismos purgarnos del mal y que primero debemos tratar de superar nuestros defectos morales. Esto es lo que comúnmente se escucha los domingos en muchas iglesias. La comunidad psicoterapeuta esencialmente adopta el mismo enfoque, es decir, que ven el camino hacia la mejora social a través de los esfuerzos individuales para hacer un ajuste saludable a su medio ambiente.

Hay otra escuela de pensamiento que considera que el camino hacia un mundo mejor, hacia na forma superior de sociedad, es a través de la participación en la lucha política. Los defectos personales que nos acechan a todos - y ninguno de nosotros está totalmente libre de ellos - se derivan del entorno social, con todas sus contradicciones. Así que la solución para eliminar o mitigar estos defectos radica en la lucha por una sociedad libre o relativamente libre de esas contradicciones. Pero, ¿no nos impiden estas deficiencias una lucha política eficaz? Y, por cierto, ¿no se sufre de deficiencias de personalidad, ideología y deficiencias de conocimiento y comprensión también? ¿Esperamos a superar estas deficiencias antes de entrar en la arena de la lucha social? La gente está llena, por ejemplo, con las ideas equivocadas acerca de la forma en que el mundo funciona realmente, tienen todo tipo de ilusiones sobre tal o cual aspecto del sistema, están llenos de actitudes autodestructivas, como una sensación de falta de valía personal, por ejemplo, tener sentimientos racistas con respecto a las personas que son aliados indispensables, y así sucesivamente.

Y así parece que tenemos un círculo vicioso: la gente está afectada por el entorno social, y este daño es un serio obstáculo para el cambio de ese entorno.

En la vida real, la forma en que funcionan las cosas es que las personas, con todas sus debilidades y deficiencias, se ven obligados a embarcarse en la lucha por las circunstancias más o menos graves de su vida. En el curso de esa lucha, en la que se encuentran codo a codo con otras personas en circunstancias similares, en los que se fomenta un espíritu de solidaridad, en la que se construye una conciencia de ser parte de un colectivo, donde uno está llamado a hacer un sacrificio común y de vez en cuando disfrutar de un triunfo conjunto y donde hay un proceso de socialización que enriquece personalmente e incluso ennoblecedor. Hay un cambio notable en la psique de muchos de los que están comprometidos en la lucha, e incluso, entre las personas presenciando esa lucha. Una transformación psicológica se lleva a cabo en ellos, que a su vez conduce a una contribución cada vez más eficaz a la lucha. Continuada la lucha se tiene un efecto terapéutico adicional en el individuo.

La lucha popular.

Tal es la dialéctica de la lucha social.

            ¿Qué podemos concluir de esta exposición tal vez innecesariamente complicada? Es que no podemos quedarnos quietos y esperar hasta que hayamos nosotros mismos cambiado satisfactoriamente antes de asumir nuestras responsabilidades políticas, y mucho menos podemos  hacer dicha remodelación el objetivo central de nuestras vidas. No sólo tal enfoque retrasa el progreso en el movimiento político, pero es generalmente estéril, tal como la experiencia de psicoterapia convencional ha confirmado ampliamente. Puede llegar a ser simplemente otra forma de auto-indulgencia, contemplando el propio ombligo. Esto no quiere decir que la introspección es inútil. Por el contrario, todos debemos examinarnos a nosotros mismos periódicamente a la luz de las demandas del movimiento. Pero ese examen, ayudado por las opiniones constructivas de los colegas de lucha, tiene que ser parte de ese proceso dialéctico descrito anteriormente. 

¡Llévala, llévela!

Por Edwin Ahedo


7 mar 2013

Policías comunitarias, un problema latente.

Liseo González

Como ya muchos saben, las comunidades pobres de algunos estados han optado por la autodefensa de sus propias comunidades. Han surgido estos grupos en Veracruz, Chiapas, Oaxaca, Estado de México, Jalisco, Chihuahua,  Michoacán y con mayor  fuerza en Guerrero.  

En las partes que han proliferado son sobre todo zonas campesinas e indígenas. Que resaltan por los altos niveles de pobreza, marginación, abandono y presencia de grupos criminales. Este crecimiento fuera de control es una navaja de doble filo, porque pueden ser grupos formados por la propia comunidad para su protección o simplemente grupos creados para renovar los cacicazgos, los grupos parapoliciacos o abrir una puerta más para el crimen organizado y el narcotráfico armados.

A grandes rasgos el fin de estos grupos podría estar justificado y hasta ser necesario ante tanta inseguridad. Pero por otro lado los riesgos de mayor arbitrariedad, abusos y violación a los derechos humanos aumentan, puesto que en la mayoría de los casos estos grupos se autoproclaman jueces y dictadores de sentencias. Aquí unos ejemplos: el homicidio de un hombre en Atliaca, municipio de Tixtla, los tres presuntos delincuentes que han matado y las decenas de detenidos en Ayutla que no pudieron ser vistos en un principio por la Procuraduría estatal, y los señalamientos contra Fredy Gil Pineda Gopar, Alcalde de Santos de Reyes Nopala, Oaxaca, a quien se le ha acusado de crear un colectivo de autodefensa enfocado a sus propios intereses.


El estado con mayor autodefensa es Guerrero, donde los habitantes de más de 10 comunidades salen a la calle encapuchados, con machetes o armas, colocan retenes y hacen frente a los delincuentes. Se sabe que estos grupos cuentan con el respaldo de ediles, síndicos, regidores y del mismo gobernador, Ángel Aguirre Rivero, quien ha afirmado que ante la incapacidad de los poderes públicos, hay que dejar que la gente se arme para defenderse, e “inocentemente” se ha limitado a  brindar apoyo a tal iniciativa.

Según el artículo 17 de la Constitución “ninguna persona podrá hacerse justicia por sí misma, ni ejercer violencia para reclamar su derecho”, pero la inseguridad puso en entre dicho esto y el hartazgo, el miedo y la inseguridad pudieron más y así nacieron algunos grupos de autodefensa o policías comunitarias.

Una revisión periodística revela que en el país actualmente hay 36 grupos de autodefensa ciudadana en ocho estados: 20 en Guerrero, cuatro en Michoacán, tres en Morelos, dos en Oaxaca, dos en Veracruz, dos en Chihuahua, dos en el Estado de México y uno en Jalisco. (Revista Proceso, 23 de febrero de 2013).


Si bien es un derecho la autodefensa, este problema nos deja ver la ineficacia del Estado mexicano para defendernos y también nos plantea unas preguntas: ¿hasta dónde llega la incompetencia de las fuerzas del orden para proteger a la población y hasta donde la corrupción? Porque ¿Qué nos hace pensar que estas policías comunitarias podrán con la tarea de la fuerzas policiales y fuerzas armadas? ¿Acaso cuentan con mayor preparación o armamento para hacerle frente a los grupos organizados? Y ante todo esto, ¿Qué piensan los pobladores de estas comunidades? ¿De verdad están más seguros? En realidad nadie debería estar fuera de la ley, pues las consecuencias podrían ser mayores que la solución.

En realidad las mayores preocupaciones son que se sigan propagando estos grupos a comunidades donde la violencia esta golpeado más fuerte, llegando así a controlar grandes áreas o que estos grupos se conviertan en brazo armado o grupos paramilitares de políticos inescrupulosos que solo los utilicen para sus intereses particulares o en manos del propio crimen organizado. Es decir, corren el riesgo de convertirse en instrumento de las mafias a las que pretenden combatir y a alejarse del fin con que surguieron.

LA EDUCACIÓN: ENTRE ESCILA Y CARIBDIS



Tomado del muro de Abel Pérez Zamorano

En diciembre pasado, el poder ejecutivo envió al Congreso una iniciativa de reforma en materia educativa, finalmente aprobada, y que fue publicada el 26 de febrero. Es público y notorio que tras esta nueva legislación está el reclamo de poderosos grupos empresariales; pero también han contribuido a ello la anarquía y los excesos del SNTE, que se ha apropiado de facto del sistema educativo, y del que sus líderes han venido medrando, con venta y herencia de plazas, o defendiendo a profesores que, por su escasa preparación o mal desempeño no debieran estar frente a grupo. Asimismo, una gran contribución ha hecho el sindicalismo “de izquierda” para crear el ambiente caótico que da pie a la nueva legislación. Veamos en detalle algunos aspectos de la misma.

En la Fracción III del Artículo Tercero puede leerse que: “ […] el ingreso al servicio docente y la promoción a cargos con funciones de dirección o de supervisión en la educación básica y media superior que imparta el Estado, se llevarán a cabo mediante concursos de oposición que garanticen la idoneidad de los conocimientos y capacidades que correspondan. La ley reglamentaria fijará los criterios, los términos y condiciones de la evaluación obligatoria para el ingreso, la promoción, el reconocimiento y la permanencia en el servicio profesional con pleno respeto a los derechos constitucionales de los trabajadores de la educación [...]”. Este ordenamiento no será aplicable a universidades e instituciones educativas que por ley gocen de autonomía. Asimismo, de acuerdo con la añadida Fracción IX: “[…] se crea el Sistema Nacional de Evaluación Educativa. La coordinación de dicho sistema estará a cargo del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación […]”. Como se trata aún de leyes de nivel general, es difícil adelantar conclusiones puntuales, pero algunas tendencias se vislumbran ya. Aunque antes de analizarlas, debe advertirse que dada la complejidad del problema educativo, estos cambios no representan en sí una reforma de “la educación”. En realidad se centran en las relaciones laborales y el desempeño docente.

Con el examen de oposición, la reforma se plantea eliminar vicios como la venta de plazas y la discrecionalidad en la contratación y el otorgamiento de cargos directivos, excesos en que ha incurrido el SNTE (y también otros sindicatos del sector educativo) durante años de anarquía. Pero sería muy peligroso que so pretexto de combatirlos se cayera en un esquema totalmente vertical, que otorgue poder omnímodo al Estado y margine a la sociedad de la toma de decisiones. Por otra parte, para combatir el multichambismo y lograr que los profesores asuman un mayor compromiso con su trabajo, se propone implantar escuelas de tiempo completo, que demandarán la presencia de docentes y alumnos todo el día. Eso está bien, pero a la par debieran atenderse las circunstancias económicas que propician el fenómeno, concretamente, los bajos salarios. Sólo como ejemplo, aunque con diferencias de un estado a otro y entre los dos sistemas, es normal que un profesor de primaria, de contrato, gane 3 mil pesos (al mes), sin generar antigüedad (y que dure en tal situación hasta diez años, o más); y está el caso de los jóvenes maestros que trabajan para el CONAFE, a cambio de un “apoyo” de $1,200. En general, el salario inicial de un profesor ya basificado es de aproximadamente cinco mil pesos. Y como es de esperarse, esta situación ha creado su contraparte: la anarquía en el desempeño escolar y los reclamos laborales, prohijada por grupos sindicales, como los de Oaxaca, guiados por una política antipopular que absolutiza los derechos laborales, y a la que nada importa dejar a los niños sin clases: en 2006 el paro magisterial duró desde mayo hasta noviembre. Igual ocurre a nivel universitario, donde los sindicatos paran las instituciones, sin considerar el daño causado a los estudiantes.

Con la nueva ley se pretende poner coto a esos excesos, haciendo depender la estabilidad laboral y los salarios de la evaluación, elevada ahora a rango constitucional; ya se verá en qué forma y medida; pero con todo lo positivo que ésta tiene, es legítimo el temor de muchos profesores al riesgo de simples actos de poder, al amparo de la ley, que los dejen en extrema vulnerabilidad junto con sus familias. Y hay lugar al temor, si se tiene en cuenta que las instituciones mexicanas, siempre sujetas a manipulación política, violentan cotidianamente el Estado de derecho. Además, la evaluación deja de lado la calidad de la enseñanza impartida en las escuelas normales, así como las condiciones materiales en que éstas operan, y que afectan decisivamente la formación académica de los maestros y, por tanto, sus posibilidades de aprobar el examen. Es un contrasentido que, si el Estado formó a los profesores y certificó su calidad, examen tras examen, año tras año, ahora, una vez concluidos sus estudios, todavía deba evaluar su capacidad para ingresar al servicio educativo. En buena lógica, si el profesor no aprueba el examen de ingreso, será el propio sistema el que resulte reprobado.

Aunque no se habla expresamente de privatizar la enseñanza, ello ha venido ocurriendo durante décadas, en la medida que las clases media y alta han creado un negocio, y a la vez sistema educativo propio donde educar a sus hijos, sin las deficiencias del público. Pero en este último, profesores y directores, obviamente con anuencia oficial y contraviniendo el precepto constitucional de gratuidad, han convertido en norma el pedir “cuotas” a los padres de familia, con cualquier pretexto, convirtiendo a las escuelas en negocios privados. Es preocupante, empero, que la nueva ley parece estar dando la pauta para que las escuelas resuelvan solas sus necesidades, como indica el Artículo Quinto transitorio: “Fortalecer la autonomía de gestión de las escuelas ante los órdenes de gobierno que corresponda con el objetivo de mejorar su infraestructura, comprar materiales educativos, resolver problemas de operación básicos y propiciar condiciones de participación para que alumnos, maestros y padres de familia, bajo el liderazgo del director, se involucren en la resolución de los retos que cada escuela enfrenta”. ¿Cómo entender tal ordenamiento? ¿Más libertad, o dejarlas en el desamparo?

Una última consideración. Es claro que una auténtica reforma que busque elevar la calidad educativa no puede ignorar los dañinos contenidos de los programas de la televisión, la maestra más influyente de México; y, lamentablemente, nada se dice hoy sobre la estulticia y los efectos idiotizantes de los reality shows y las telenovelas; de los programas que promueven violencia, ambición, frivolidad y un hedonismo estúpido. Y seguramente así seguirán las cosas, pues está de por medio el sacrosanto e intocable “sector privado”, no obstante que su mercancía daña la mente de todo el “sector social”. Tampoco se hace referencia alguna a la Internet, en sus aspectos negativos.

En fin, el sistema educativo se encuentra entre dos peligros; lo dicho, Escila y Caribdis: de una parte la anarquía y los abusos de un sindicalismo descompuesto (de izquierda y de derecha), y, de otra, el de un poder gubernamental absoluto, cobijado en la ley. De ahí la necesidad de normas que salvaguarden la disciplina y la calidad educativa, mas sin ignorar ni las necesidades de los profesores ni la imprescindible participación social en el quehacer educativo. Esperemos que las leyes reglamentarias logren ese indispensable equilibrio. Y finalmente, no olvidemos el verdadero fondo del asunto: la necesidad de formar profesores muy capacitados, humanistas y profundamente identificados con la labor educativa; mientras predomine entre ellos el simple espíritu economicista, la educación seguirá postrada, y México con ella.

México, D.F, a 5 de marzo de 2013