17 ene 2012

Irán y el acoso norteamericano.



Liseo Gonzalez

En su reciente visita a algunos países de Latinoamérica (Venezuela, Nicaragua, Cuba y Ecuador) el presidente iraní Mahmud Ahmadineyad, recalcó la necesidad que tiene el mundo de buscar un nuevo orden social, más justo, equitativo y solidario. Y planteó como única alternativa la unidad entre las naciones.

En su visita que inició el pasado lunes 9 de enero en Venezuela; que continuó por Nicaragua, donde asistió a la toma de protesta de Daniel Ortega; siguió por Cuba, en donde tuvo un encuentro con el líder de la revolución cubana Fidel Castro y una mesa de negociación con el Presidente de los Consejos de Estados y de Ministros, Raúl Castro; la gira concluyó el jueves 12 de enero con un encuentro con Rafael Correa, presidente del Ecuador.

En esta gira, Irán logró diversos acuerdos, en materia tecnológica, de cooperación petrolera y de colaboración en general.

El asunto bélico casi ni se tocó durante esta gira, pero actualmente Irán libra una lucha contra los bloqueos y sanciones impuestas por Estados Unidos y algunos países de Europa (Dinamarca, el ejemplo más reciente). La situación política creada en torno a Irán y el riesgo latente de una guerra nuclear nos involucra a todos; la especie humana en su conjunto está siendo amenazada por este delicado asunto.

Recordemos que durante la segunda guerra mundial y en un absurdo y obsesionado intento por ganarla, las potencias mundiales usaron toda clase de armas, incluidas las biológicas y asfixiantes, que después fueron prohibidas. Pero los avances tecnológicos, sumados a la pugna de intereses y las grandes ganancias que deja el mercado de armas, indujeron a la creación de armas más inteligentes, eficaces y destructivas, armas que en cuestión de segundos pueden exterminar poblaciones enteras. La triste prueba de esto, es Hiroshima y Nagasaki (6 y 9 de agosto de 1945) donde bombas nucleares acabaron en un instante con la vida de miles de hombres, mujeres y niños. Y una vez más, es a este grave riesgo al que nos enfrentamos.

A estas alturas de la historia y siendo testigos tantas veces de los métodos y de las ambiciones de las presentes hegemonías, sería muy ingenuo pensar que las intenciones de Estados Unidos, la civilizada Europa y compañía en contra de Irán, se reducen, simplemente, a salvaguardar a la humanidad del “peligro” que esta nación representa para el mundo. Israel, por ejemplo, ha pedido abiertamente la inmediata intervención militar  en contra de Irán. Y se sabe que el propio Israel posee miles de armas nucleares y nadie, absolutamente nadie, mueve un solo dedo para señalarlo y condenarlo, ¿o será que las armas nucleares que posee Israel no representan un peligro latente para la humanidad? 

Desde luego que nada asombra la copiosa e insistente campaña en contra de Irán y su proyecto de enriquecimiento de uranio (que Irán clama, no es con fines nucleares), lo que no deja de asombra es esa cínica tranquilidad con que pasmosamente se exige el desarme de otros países sin exigirse a ellos mismo tal desarme. 

Finalmente, este conflicto nos demuestra la inescrupulosa insistencia de Estados Unidos y compañía, de seguir sometiendo y dominando al mundo (ejemplo reciente, Libia); se siguen negando a ver pueblos soberanos y progresistas, que desean acabar con la tiranía impuesta y salir adelante. Y dejan claro que en esta grave y desenfrenada carrera por someterlos no les importa poner a la humanidad al borde de un precipicio. 

Ante tan grave problema, la unidad y la fraternidad entre los pueblos es y seguirá siendo, la única alternativa para no permitir tan trágico final, y así será.

Necesidad


I
 La gran masa
Por Dédalo de la Fuente

Eran las 5:30 de la mañana y el crepúsculo empezaba a desvanecerse, la temperatura era fría como aquella que logra enrojecer las mejillas y que cualquiera que no conociese al país  diría que se encuentra en tierras árticas.

-No pasa la combi –decía Michel con impaciencia- y vamos retrasados.
-Dicen en los noticieros que este frio se debe al calentamiento global – contestaba Alejandro con acento burlón-
-Mira allí viene después de 20 minutos de retraso ¿Por qué tendremos este mal transporte? Siempre llega tarde y vamos muy incomodos.
-¿Te quejas de la combi o del transporte? Sabes que esto no es nada, espera a que lleguemos a Pantitlan, si tomamos uno de los primeros cuatro trenes seremos afortunados y más a estas horas donde la gran masa de trabajadores se dirige a sus trabajos.
-Mira Alejandro, la verdad no creo que este tan acostumbrado como tú a esta rutina y quizás eso es lo que me desespera, pero entiéndeme, ahora me preocupa llegar tarde porque “El Barrigón” ya nos la sentenció.

El Sr. Domínguez  mejor conocido como “El Barrigón” (que más bien parecía tapón de corcho) era el dueño de la fábrica donde trabajaban Alejandro y Michel.

Alejandro era el clásico joven que deja un buen porvenir debido a las dificultades de la vida; empezó a  trabajar desde los 15 años, su padre, tras un accidente de construcción quedo inválido, de tal manera que  Alejandro no tuvo mas remedio que dejar la escuela y ponerse a trabajar para hacerse cargo de su hermana y sus padres. Michel, por otra parte (y contrario a su amigo), trabajaba más  por obligación que por necesidad; cierto día se fue a una de sus francachelas y ya ebrio logró convencer a su novia de tener relaciones sexuales, y para su desgracia la mujer quedó embarazada, obligándolo así a trabajar para el sustento de su nueva familia (mas que por su propia voluntad, fue porque los hermanos de la novia lo habían amenazado advirtiéndole con el puño en la cara que tenía que hacerse cargo de sus acciones).

En efecto, aquellos dos amigos iban demorados por más de una hora. Resignados con el triste frio de enero dieron marcha forzada para pasar desapercibidos a sus puestos de trabajo.
-¿Alguien puede explicarme que horas de llegar son estas? – Gritaba el Sr. Domínguez - ¡Es la tercera ocasión que llegan tarde en menos de una semana!
-Usted tiene que entender que el transporte en la ciudad es deficiente -respondía Alejandro saliendo a la defensiva- y que en gran parte no es nuestra culpa el llegar a destiempo.
- Eso dicen siempre, no es mi problema que vivan tan lejos, y podrán decir misa y poner mil y un pretextos pero están despedidos, prefiero perder a dos empleados que a perder dos horas de producción, así que regresen el fin de semana por su pago.
- Pero señor, creo que merecemos otra oportunidad –Michel con acento compungido respondía- además ¿Quién ocupará nuestros puestos?
-¡No quiero mas explicaciones! y por sus lugares ni se preocupen que allá afuera hay una enorme masa de desempleados que piden a gritos que alguien los contrate.

Resignados por aquella resolución de “El Barrigón”, salieron de aquella fábrica maldiciendo su suerte y pensando en una nueva manera de llevar el sustento a sus hogares.

Los rayos del sol habían terminado de bañar a la ciudad, el cielo se tornaba azul (algo inusual en las ciudades) y alguna que otra nube adornaba aquel esplendido día.

-Hemos llegado Alejandro–exclamó Michel- y creo que por esta zona encontraremos un buen empleo.
-¿De verdad lo crees? – preguntaba Alejandro un poco meditabundo- porque yo creo que deberíamos buscar en otra parte.
-Mira, desayunemos primero y después pensamos.
-Buena idea, bien dicen que las penas con pan son buenas.

Se acercaron a un modesto e improvisado puesto de tacos de guisado, y se dispusieron a desayunar. Michel, entusiasmado con su almuerzo no notaba que su amigo estaba meditabundo. Alejandro estaba absorto y extrañado de encontrar a la ciudad tan calmada y pacífica a esas horas del día, algo que para él era algo extraño, y con esta observación se quedó pensando, contemplando la tranquilidad del día.

Una foto vieja y desgastada.



Por Hilda García

Pablo descendió del carro y al sentir el césped se sintió relajado. ¡Al fin estaba en casa! Caminó por el jardín y subió las escaleras. Llegó al cuarto y al abrir, el invierno de la temporada le dio la bienvenida. Estaba gélido. Todo estaba en silencio. La luna lo contemplaba a hurtadillas y sin prisa, mientras la oscuridad de la noche le indicaba la hora que era.

En cuanto entró, se dio cuenta de lo poco cambiado que estaba todo: el ropero, el buró, el mantel de la mesa, la cama, los libros, todo estaba intacto, aunque ciertamente, un poco más desgastado.

Se sentía fatigado y al tenderse en la cama echó un segundo vistazo a la recámara; al instante se percató de una foto que colgaba de la pared. Era una foto simple y vieja, nada de extraordinario tenía. En  la foto estaba un hombre de campo de abultado bigote, detrás de él, había una mujer sentada bajo la sombra de un árbol, con el cabello suelto y rodeada por un montón de escuincles. Aquel hombre viejo era su abuelo, del cual, lo único que sabía era su nombre: Don Lucio, pues nunca lo conoció. Al contemplar la foto por unos segundos, historias, memorias y recuerdos se apiñaron en su mente. 

Pablo recordaba que en la familia, cada quien tenía sus propias experiencias e historias sobre aquel hombre. En algunas coincidían, especialmente en dos, donde el final les dejó dos buenos “recuerdos”. Se decía que era un hombre de poca suerte. Ejemplo, es que había intentado todo a su alcance para sacar a su familia adelante, desde criar animales y sembrar el campo hasta andar de chofer, de albañil, etc., pero siempre sin buenos resultados. Incluso se contaba, que en un intento desesperado por hacer algo para la familia, se fue al norte con gran ilusión, ¡pero nada! No pudo cruzar la frontera y regresó sin un solo quinto. Decían que era un hombre modesto, que le bastaba lo mínimo para ser feliz, y aun así, pocas veces lo fue.

Las historias sobre sus amoríos, en cambio, no eran tan aviesas y  eran las más populares. Recordaba que le contaban, que Don Lucio era un seductor apurado, un hombre enamoradizo que conquistó a muchas mujeres, pero que ninguna lo satisfizo, o tal vez, ninguna quedó satisfecha por él, y así, siempre regresó con la primera. De todos sus enamoramientos, solo dos le dejaron “recuerdos”: uno llamado Felipe y otra llamada Juana.

En realidad, para Pablo, el nombre de Don Lucio no era nada más que eso, un nombre. En repetidas ocasiones trató de dibujárselo como él lo imaginaba,  pero nunca logró juntar al hombre serio y prudente de la foto y al infiel y aventurero de las historias. Por esa razón, el nombre de Don Lucio a nada le sabía.

Pero a pesar de no haberlo conocido, aquel hombre del cuadro (y gracias en gran parte a todas las historias), le inspiraba muchas cosas. Esa foto  guardaba tantas historias ¡La foto era toda una historia!

Ciertamente que Don Lucio era un caso interesante, divertido y muy vasto, pero Pablo quedaba más sorprendido por el temple de aquella mujer sentada frente al árbol y rodeada de escuincles; dándoles calor a todos por igual. Lamentablemente, de ella no había tantas historias.

Esa foto, en donde se mostraba la raíz de su familia, le permitió seguir teniendo un recuerdo vivo. Recuerdo conocido ahora por él y que seguiría siendo conocido; suerte que  las historias/anécdotas, tal vez no tendrán.

Por ahora, esta foto vieja y desgastada de un hombre de bigote abultado y sombrero de palma, acompañado de una mujer rodeada de escuincles, sigue siendo un recuerdo.

7 ene 2012

Don Rodo



Por Ricardo Flores Rioblanco


Rodolfo, como desde hacía tres años, despertó para la misma jornada: madrugarle para echarse un baño y desayunar un par de huevos fritos con unas cuantas tortillas, simple costumbre que cada día se hacía más difícil, pues el sueldo apenas alcanzaba. María -su mujer- había sabido sustituir sabiamente el café por un té de “hojitas”, cuyo sabor casi dulce era cotidiano, ya que el azúcar había estado fuera del presupuesto desde hacia algún tiempo. Don Rodo –como los vecinos le decían- por sana costumbre besaba a sus tres hijos antes de irse al trabajo.

Maldita enfermedad”-pensaba- mientras miraba a su esposa que sufría de cáncer de seno, y que había llegado a complicarles aun más la vida desde principios de año.

Para Don Rodo -quien había trabajado como agremiado-, el trabajar en una empresa de iluminación se había convertido en una atadura mental y freno espiritual sin precedentes. Empacar bombillos uno por uno en las cajitas continuamente por 10 o más horas, era  “rutinario e imbécil”, como él mismo lo decía. Trabajaba horas extras cada vez que lo pedía el capataz sin que se le  pagará la jornada tal y como debería de ser. ¡Aguantar!, ¡Aguantar!, ¡Aguantar! –se recordaba a si mismo- pues, hacia más de dos años se le había prometido un mejor puesto, mismo que no llegaba. Sostenía a su familia con un salario de mugre y en sus ratos libres buscaba hacer chambitas de electricista, oficio que realizaba a medias, pues para su mala suerte no contaba con herramientas propias, y aunque logró juntar un pequeño capital, el sueño de las herramientas se esfumó cuando le diagnosticaron el cáncer a su mujer y tuvo que pagar las primeras curaciones, además de cubrir las necesidades familiares.

Y qué decir de su experiencia fatigosa en la fábrica. Cuando después de estar empaquetando bombillos por cinco horas, escuchaba la aguda chicharra que anunciaba la hora de la comida para los trabajadores; salían los obreros con sus caras de enfado pero aliviados por el breve receso. El puesto de “La Doña” -como todos le decían a la mujer que los alimentaba a diario y que sin proponérselo los había acostumbrado a su sazón- era el más concurrido. Allí podía ver a los “cuates” y charlar sobre deportes y algún otro tema de actualidad; pláticas que muchas veces no encontraba amenas y se tornaban difíciles, pues las preocupaciones económicas le atiborraban la cabeza y no lo dejaban ni un instante. Había muchas necesidades en el hogar, y se le dificultaba, incluso, para cubrir la más básica: la comida.

Después, acabados los 40 minutos, volver adentro para otras cinco horas de empaquetado. Tediosa labor que Rodolfo había  tratado en vano de amenizar, haciendo cuentas del número de bombillos que iba empaquetando, cuenta que había perdido después de las dos primeras horas… ¿mil? -se preguntaba-y seguía empaquetando.

Terminada la jornada se iba directo a su casa. Después de la cena, y mientras reposaba, se quedaba en la mesa a meditar. Sentado ahí, viendo en lo que se había convertido su vida, calificaba su existencia de pésima y horrenda, sin embargo, sus ganas de vivir seguían intactas. Sentía enojo e insatisfacción, sentimientos que no comprendía muy bien, pero que sabía de donde venían -si tuviésemos mejores oportunidades, ¡si hubiera más oportunidades!, si no se hubiera privatizado la empresa; si mi esposa no estuviera enferma; si yo tuviera, si al menos tuviera lo necesario…- Con estos pensamientos la noche lo encontraba y el cansancio lo vencía.
  

Y nos veremos otra vez

Por Dédalo de la Fuente




¿Recuerdas?
Caía el crepúsculo
y  el manto de la noche
comenzaba a cubrir el cielo
con las más destellantes estrellas de marzo.

¡Era un día de felicidad!
Reunidos en aquella casa
festejábamos un aniversario más
de nuestro camarada.

La conversación era amena entre aquel grupo nutrido, 
yo, perdido en aquella alegría te mire pasar,
caminabas desapercibida del brazo de aquella dama de amplias miras.
Te mire fijamente y absorto por tu belleza
logré desprender de tu rostro angelical una dulce sonrisa.

Fue en ese preciso instante cuando comprendí
que era más fácil pedirle al sol que dejase de alumbrar,
o que yo aprisionase al viento que se posa sobre tu piel,
porque era para mí imposible hacer de lado ese sentimiento
que nacía en mí y que la humanidad ha determinado llamar Amor.

La realidad se imponía ante mí.
Bastaron algunos días
para que nuestros inexpertos corazones
volvieran a encontrarse.

Conversábamos cosas que a esa edad los perspicaces adultos
las reprochan por insignificantes,
pero ambos sabemos que fueron esas insignificantes cosas
las que lograron convertirnos en adultos.

En aquellos días  solo necesitaba unos cuantos minutos
para mostrarte aquella pasión,
pues para nosotros, los amantes, basta el más mínimo
tiempo para decir lo que no se dice en un año.

¡Ahora el destino incierto nos ha separado!
la necesidad nos obliga a estar lejos.
¡Y ahora que no te tengo!
bastan aquellos momentos que convivimos juntos
para perfumar los días de tu ausencia,
solo eso me hace pensar que estarás a mi lado,
y siento tu dulce mirada posarse sobre la mía.

No me arrepiento de decir que la luz que refleja el sol sobre el cielo,
o la conquista de un nuevo triunfo
son menos hermosos e intensos que el brillo de tus ojos.

El calor del verano, ese rayo de sol,
no puede igualarse al suave rubor de tus mejillas.

Por desventura solo recuerdos quedan…
¡Pero la realidad siempre fiel a sus cambios, es testigo de este amor!
y sabe que en un futuro incierto regresaré a aquella casa,
y veré caer el crepúsculo  tiñendo de rojo esas áridas tierras.

¡Volveré a verte! Y posaré sobre ti una mirada fija o hurtadillas,
quizás te saludaré de mano y me detenga a oprimirla con más fuerza de lo común,
o simplemente te regale una sonrisa,
cualquier cosa bastará para que sepas en el preciso instante que es:
una declaración de amor.


El PRD, tiene sangre en su insignia.


Por: Ricardo Flores Rioblanco

 El pasado 12 de diciembre en el estado de Guerrero, jóvenes  de la Escuela Normal Rural  de Ayotzinapa, realizaban una manifestación de protesta ante las evasivas del Gobernador  Ángel Aguirre Rivero para atenderlos y resolver demandas planteadas desde el mes de octubre; tras ser rechazados una ves más, los jóvenes,  como acto de  protesta, decidieron bloquear la Autopista del Sol, a lo que el  gobierno del estado respondió con un desalojo violento; el resultado: dos jóvenes acribillados.

Ángel Aguirre Rivero, Gobernador de Guerrero.                

Guerrero resalta hoy en día por la cruda pobreza que hay en su zona periférica y el hambre que azota y da muerte a comunidades campesinas, ya que de acuerdo a un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), es el estado más pobre de México, con niveles de miseria que se equiparan a los países africanos como Mali o Malawi. Y, por si fuera poco, ha estado gobernado por el PRD, que en seis años en el poder, ha demostrado un profundo desprecio hacia las clases desprotegidas que lo llevaron al poder.
El pasado gobierno perredista encabezado por Zeferino Torre Blanca, ganó tanto rencor entre las clases pobres, que al no tener segura la gubernatura aceptó una alianza con su archirrival, el PAN, para conservar en el poder a su partido; y por si fuera poca la bochornosa alianza, abanderaron  a un ex priista quien es el que ahora ejerce la gubernatura, total falta de ética y vergüenza.

La realidad de Guerrero es cruda y muy pocos hablan de ella, la principal causa de muerte entre la población infantil, son enfermedades totalmente curables, como diarrea o gripa; siete de cada diez habitantes carecen de servicios básicos; es el estado donde más mujeres mueren al dar a luz  (26.7 mujeres por cada 100,000 nacidos);  es el estado que expulsa más mano de obra al extranjero por falta de trabajo, y por si esto fuera poco, es uno de los mayores campos de cultivo y fuente de mano de obra para el narcotráfico.

Y ahora, el PRD en su incansable quehacer por una sociedad más dividida y conflictiva,  quiere hacer de Guerrero  tumba de la lucha y expresión estudiantil que en México tanta falta hace. ¡Urge la juventud! Creo que los hechos que ocurrieron en Guerrero, deben ser lección para los jóvenes que viven con la angustia  de sentirse engañados, es hora de despertar y formar un movimiento a nivel nacional que emprenda una lucha por reivindicar los derechos de los estudiantes y, puedan acceder a mejoras educativas que proporcionen mejores oportunidades a quienes busquen hacerse de una profesión digna.   

Para el pueblo trabajador hay también una lección, y es que el PRD no es opción para gobierno, pues no ejerce el poder público para satisfacer las necesidades de la población; deprecia a los indígenas dejándolos a su suerte y, tal como lo ha demostrado hasta ahora, no duda en utilizar la fuerza para acallar  el descontento popular. Vaya suma de izquierdismo tan falso.

México muestra signos de rebeldía cada vez más palpables, pero así  mismo se incrementa la indomable cólera del pueblo que sufre las consecuencias de una pobreza que ningún gobierno ha combatido decididamente; cólera que amenaza con reventar. Si el PRD fuera de verdad un partido progresista, hubiera cambiado ya el panorama de Guerrero desde hace tiempo, colocando a este estado como un ejemplo para el país y el mundo, pero no es así ni en Guerrero ni en los demás estados donde gobierna el PRD; ahora su insignia se mancha de sangre, de sangre joven, de sangre estudiantil. ¿Llegará pronto el día del reclamo? Las elecciones presidenciales del 2012, antojan una respuesta.                   

Ese hombre: Rodolfo Walsh (A 85 años de su natalicio)


Liseo González

Rodolfo Jorge Walsh nació el 9 de Enero de 1927 en la localidad de Lamarque (Nueva colonia de Choele-Choel hasta 1942), ahora provincia de Rio Negro, Argentina. Fue periodista, narrador, dramaturgo,  traductor y político. Walsh militó en la  Alianza Libertadora Nacionalista, luego en Las Organizaciones Guerrilleras FAP y Montoneros.


Antes de dedicarse al periodista se empleó en los más diversos oficios: “Mi vocación- decía Walsh-se despertó tempranamente: a los ocho años decidí ser aviador. Por una de esas confusiones, el que la cumplió fue mi hermano. Supongo que a partir de ahí me quedé sin vocación y tuve muchos oficios. El más espectacular: limpiador de ventanas; el más humillante: lavacopas; el más burgués: comerciante de antigüedades; el más secreto: criptógrafo en cuba”  También fue corrector en una editorial, germen del oficio en el que se destacó. Había ido a Buenos Aires en 1941 a estudiar Filosofía y Letras pero después la abandonó, para dedicarse al periodismo.

Sus obras son:

Cuentos,
-Diez cuentos policiales (1953)
-Variaciones en rojo (1953, premio Municipal de Literatura)
-Antología del cuento extraño (1956)
-Esa mujer (1963)
-Los oficios terrestres (1965)
-Un kilo de oro (1967)
-Un oscuro día de justicia (1973)

Investigaciones periodísticas
-Operación Masacre (1957) Investigación periodística sobre el fusilamiento ilegal de civiles en José León Suárez
-¿Quién Mato a Rosendo? (1969) Sobre el asesinato del líder sindical Rosendo García
-El caso Satanowski (1973) Sobre el asesinato del abogado Marcos Satanowsky

Teatro
- La Granada (1965)
- La Batalla (1965)

Póstumos
-Los Oficios terrestres (1965)
-Cuento para tahúres y otros relatos policiales (1987)
-Ese hombre y otros papeles personales (1995)
-El violento oficio de escribir. Obra periodística (1955-1977) (2008)
-Tres portugueses bajo un paraguas (sin contar el muerto)
-Asesinato a distancia)




Operación Masacre, fue uno de sus trabajos periodísticos más destacados. En ella se recopilan los datos sobre el fusilamiento clandestino en el basural de José León Suárez por órdenes del gobierno de la “Revolución Libertadora”. El trabajo nace por la información que recibe de que hay “un fusilado que vive” (Juan Carlos Livraga), quien es el sobreviviente de esos fusilamientos. Esta novela, marcó el comienzo a lo que se conoce  como Periodismo narrativo o Novela Testimonio.

Fue creador y participó en Prensa Latina junto con Jorge Ricardo Masseti, Rogelio García Lupo y Gabriel García Marquez. Un gran periodista, sin duda, y muy comprometido con el oficio. En junio de 1976 y dada la censura creó ANCLA (Agencia de Noticias Clandestinas) y la “Cadena Informativa” un sistema de difusión de información de mano en mano para denunciar los crímenes, las torturas y las desapariciones de la dictadura militar.

El 24 de marzo de 1977, Walsh manda su Carta Abierta de un Escritor a la Junta Militar, en la que denuncia la dictadura y los abusos cometidos por la misma. El 25 de marzo de 1977, es decir, un día después de firmada la carta Walsh es desaparecido por un grupo de tareas de la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada). El nombre de Rodolfo Walsh desde 1977 integra la larga lista de desaparecidos durante la última dictadura militar. 

Su personalidad ha trascendido y ha sido destacada en los ámbitos literarios como un caso paradigmático de la tensión entre el intelectual y la política, o entre el escritor y el compromiso revolucionario. No obstante, el mismo Rodolfo Walsh se consideraba un combatiente revolucionario antes que un escritor y así lo manifestaba públicamente.

Estas son las palabras con las que Walsh concluye su Carta Abierta de un Escritor a la Junta Militar: “Estas son las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles”.

Rodolfo Walsh, un periodista digno de ser recordado y claro ejemplo para las nuevas generaciones.